Déjà vu. Paramnesia. Los recuerdos nítidos y vívidos, intrusivos, dolorosos. Humanos prehistóricos ladrando cual ciervos en la berrea. Gente que no se puede estar quieta un segundo y que irrumpe en tu espacio vital. Distinguir las clases de los descansos, porque el volumen de las conversaciones sube de alto a más alto. Por lo menos los profesores intentan calmar a las fieras en lugar de incrementar el nivel de ruido.
¿He acabado las clases con menos energía de la que tenía cuando me desperté? Pues claro que sí. Pero es lógico. El comienzo de clases, aunque amable, ha sido cansado, a veces agotador. La incidencia no ha ayudado mucho. Espero que poco a poco la gente se calma, pero como bien me dijo M. ayer en consulta, he de aprender a relativizar.
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