No sé hasta que punto estar despierto a esta hora es algo que hubiera pasado, tarde o temprano, o consecuencia de la resaca de ayer. Desde luego no pensaba que pudiera pasar lo que pasó. Yo no pretendía provocar el efecto en M. que conseguí con mis palabras. Ahora me queda la duda de qué habría hecho de haber sabido lo que iba a hacer sentir y si eso habría cambiado en algo ayer y cómo me siento. No tengo ganas de llorar como anoche pero no tengo tampoco mucho sueño.
Voy a intentar dormirme, si no lo logro tengo zolpidem en la mesita y a correr.
He desprotegido el blog porque olvidaba el coñazo que es para entrar, aunque sea a verlo.
Ayer, a pesar de todo fue un día bonito, aunque con ansiedad y agotador. Pude ver el gusanito alpino y conseguir billete para mañana (que es ya hoy). Y pasear en bici por una pista preciosa que no pisaba desde el 20 de Enero de 2023. Dudo el día, desde enero 2023, eso seguro. (Era el 20 de enero de 2023, si).
Ya es de día y estoy en un tren camino de la sierra. En la parte fea y con gente del trayecto. Espero que a partir de Chamartín se vacíe del todo el tren, porque ahora mismo, estaba un poco incómodo con gente al lado.
No he dormido mucho pero si profundo y además estoy camino de ver el gusanillo alpino. Desde nuevos ministerios el viaje ha sido más amable, aunque con algún viajero maleducado.
El iPad, regalado, es maravilloso. Puedo escribir bastante rápido. Voy con tiempo porque coger el tren de las 10:00 me parecía un poco ajustado. Así puedo dar una vuelta por Cercedilla caminando.
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