sábado, 9 de julio de 2022

El vacío / Siempre del lado de los locos

El vacío.

No lo vi venir. La combinación de trámites burocráticos absurdos e imposibles de resolver con mi herramienta de adulto funcional preferida (el ordenador) ni por teléfono (eso ya no me gusta tanto); con cambios en mi composición de lugar en cuanto a terapeuta, totalmente inesperados, hizo subir de nuevo la ansiedad como la espuma. De hecho, no sé muy bien qué hice ayer por la mañana, hasta el medio día, como las 14:30 o así, cuando una llamada trastocó mis planes.

Respondí, por todo lo que había pasado en ese día (el de ayer) y en días anteriores, de forma irracional, como un perro ladrando enloquecido, con espuma en la boca y los ojos inyectados en sangre. Hubo daños colaterales (siempre los hay, por desgracia) y, me di cuenta de que de los dos problemas, uno no lo podría resolver hasta el lunes (haciendo algo que se me antojaba imposible, pero que, en realidad, pude hacer al día siguiente, aunque por falta de un elemento necesario no se pudo completar la tarea), y el segundo, en realidad no era un problema, era un cambio de enfoque. Era escoger la herramienta más adecuada. Si con una llave pequeña que forma parte de una multiherramienta, no tienes el brazo de palanca necesario para aflojar ese tornillo rebelde, habrás de pasar a una llave más especializada, que va suelta y es más grande y pesada, pero más eficaz en esa labor. O recurrir a algún útil de taller más especializado. 

En ese caso la herramienta era una persona, que reconoció con gran profesionalidad y humildad que no me podía ayudar. Aunque yo me tomara la pérdida de tiempo,  de esfuerzo en preparar las sesiones, la necesidad de empezar de nuevo casi tres semanas después, como un ataque personal hacia mi persona y como algo imposible de asumir. Por eso respondí atacando. Ahora creo que no se puede deshacer el ataque. Me gustaría poder hacerlo.

Al día siguiente, pese a los intentos de hacer algo que no se pudo hacer, estaba más calmado y la consulta/despedida/cambio, fue mucho más agradable de lo esperado. Entendí el por qué, y practiqué la asertividad. El coste de ansiedad, el agotamiento de empezar de nuevo con otro profesional, el tiempo perdido ... Eso no lo podía compensar nadie. Quizás el ataque era legítimo. Creo que no.

Entre medias había hecho una especie de compra rápida de comida y demás, y también una preciosa herramienta, que aparece en la foto de más arriba. La evolución de otra herramienta múltiple parecida. Compacta, preciosa, bien acabada y con una enorme llave de 8 mm, ideal para llevar en el bolsillo o en la mochila cuando dejas la bici candada y no te apetece cargar con una bolsa de herramientas. Con ella puedes apretar casi cualquier tornillo. Salvo para bicis con ejes con tuercas de 15 mm, te vale para casi todo, con una bomba y una cámara o un juego de mechas si ruedas con tubeless, puedes salir a la carretera tranquilo. Te faltaría un tronchacadenas, quizás.

Y al salir de la consulta acabé en un kiosko que no pisaba desde hace 3 meses, que se me antojaron 3 años. Entonces dormía muchas horas, apenas me quedaban 2 meses para acabar las prácticas, y tenía el proyecto bastante bien encaminado. Antes de que todo cambiara.

Prensa en papel y herramientas como forma de afrontar un día difícil. No parece muy de adulto funcional, pero es la forma en que mejor lo conseguí afrontar.

Desde el 15 de mayo he vivido en un ciclo continúo en el que tengo picos de ansiedad, logro bajar el nivel de ansiedad, pasa cualquier cosa pequeña o no, y me vuelve a subir la ansiedad. Vivo en ciclos de desregulación/regulación emocional constantes y agotadores.

Lo bueno: Que me doy cuenta de que mis reacciones son desproporcionadas.

Lo malo: que me cuesta mucho en esfuerzo y a veces en tiempo volver a regularme. Que no estoy en condiciones de volver a buscar trabajo, ni estaría en condiciones de trabajar.

Que el cambio forzoso de psicóloga (porque reconoció, tras una primera sesión de contacto, que no estaba especializada en lo que me pasa) me ha generado más incertidumbre, más ansiedad, tomar medicación de rescate, conflictos familiares.

Llevo 4 semanas sin trabajar, 4 semanas de consultas médicas, de pruebas, de citas con psiquiatra, psicólogos, de gestiones de las citas, de trámites farragosos con el SEPE y con bancos. No tengo la sensación de estar de vacaciones, porque no descanso lo suficiente todavía y se que regular el sueño me lleva meses. Por lo menos noto que tengo más herramientas y más capacidad de autorregularme. También he dado un paso adelante en cuanto a asertividad. Y en realizar gestiones complejas de forma autónoma. 

Pero sigo muy frágil a nivel de ánimo, con mucha ansiedad/ganas de llorar ... Cambios bruscos de estados de ánimo ... Bucles de pensamientos negativos ...

Siempre del lado de los locos.

Perdonad por lo que voy a decir:

Siento que hay una especie de hermandad entre todos aquellos que en un momento de nuestra vida quisimos no ser, no haber nacido, que nos tragara la tierra o el mar. Es una mezcla de empatía y de la complicidad que da llevar a cuestas cicatrices que no se ven y dolor a espuertas, que a veces no duele, pero otras duele y pesa.

Cuando digo "siempre del lado de los locos", a eso me refiero.. Yo me considero loco orgulloso, aunque preferiría no saber nada de Salud Mental o que ese concepto no existiera siquiera. No tengo muchas fuerzas pero si necesitáis ese pequeño empujón que te saca del barro o que te mantiene la cabeza fuera del agua en medio de una tormenta, me podéis encontrar por aquí.

Buenas tardes y buena suerte.


No hay comentarios:

Publicar un comentario