Estoy esperando a que amanezca. Otra vez. La casa en la que he dormido, es un refugio para mí, me siento a gusto, pero no es mi casa. Estoy a gusto, si, pero también demasiado acostumbrado a vivir solo. No me gustaría despertar a nadie, ni tampoco me gustan los inevitables ruidos de otros seres humanos, o adaptarme a sus horarios. Eso es fácil porque son más o menos los míos. Y siempre hay puertas que poder cerrar para poder aislarme de los ruidos, y música. Aunque no me he traído unos auriculares que suenen bien.
Esperando a que amanezca. Por la ventana ya puedo ver como va cambiando el color del cielo en el saliente (este). Podría salir a pasear al amanecer ... Y lo voy a hacer.
No me encuentro tan mal, me encuentro mejor poco a poco y hace tres semanas que no tengo ideación suicida.
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