Por lo general siempre me apetece escribir e ir en bici. Pero en los últimos meses casi tengo que arrancar palabras a éste blog y tampoco me apetece demasiado rodar en bici. Y eso que la temperatura es de lo más agradable. Demasiado cálidad para ser finales de octubre-principios de noviembre. Temperatura primaveral o de final de verano. Aunque ayer no acerté con la ropa de ir en bici: de corto y con manguitos en los brazos tenía frío. Añadí unas mallas largas finas bajo el cullotte corto y un maellot largo y al principio estaba a gusto, pero luego pasé calor. Al menos me forcé a salir en bici y el paseo resultó agradable.
Suelo escribir sin medida cuando me encuentro muy bien o muy mal, así que éste silencio relativo significa que me encuentro razonablemente bien, que puedo dormir (mucho!) y que no estoy alterado. De hecho el cambio de hora creo que el año pasado lo noté mucho más. Ahora es más de día por la mañana y se hace de noche sin darte cuenta por la tarde, pero no me despierto demasiado pronto (como en noviembre del año pasado o a principios de año).
Sigamos trabajando y pensando en bicis con sofisticados cuadros de carbono y alegres colores (ésta que pongo ya no se fabrica pero es la predecesora de la Rockrider 960).




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