Viendo un programa sobre acoso escolar miles de recuerdos se desbordan en mi mente. Decir que sufrí acoso escolar en el colegio igual es un poco aventurado. Pero convertirse en el centro de mofas, burlas e insultos, por ser diferente, por expresarse de forma diferente, con frases más complejas y elaboradas, fue horrible. Y parte de lo que soy, y de lo mucho que todavía me cuesta relacionarme con la gente y confiar en alguien, tiene que ver lo que pasó entonces.
Otro recuerdo. Más cercano y por eso más nítido, como una fotografía. Fue en un campamento. Algunos de mis maravillosísimos compañeros (esos mismos que me sacaban de quicio) estaban hostiando a otro compi, que por ingenuo o diferente, se había convertido en una especie de chivo expiatorio. Yo por aquel entonces básicamente era el mismo que ahora y prefería que me dejaran en paz, seguir en mi burbujita y ver el mundo a través de mis ojos, pero eso no implicaba que aquello me pareciera horrible. Nunca he sido particularmente valiente, quizás a veces inconsciente, las menos, mi yo justiciero seguro que quería meterse a repartir hostias para proteger a mi compi, pero como podía peligrar mi integridad física (además de mis apreciadas gafas sin las que veía menos que un gato de escayola) pues fui cagando leches a avisar a los monitores.
Por brusquedad e inconsciencia he podido y puedo haber hecho daño a gente, a veces sin querer y a veces queriendo ... pero nunca he ido de verdugo. Prefería estar en un segundo plano, en mi burbuja de ensoñaciones, libros y relatos. Igual como ahora.
Me queda el consuelo de que algunos de esos compañeros confiaban en mí y me contaban cosas realmente íntimas. Quizás intuían que por mi forma de ser reservada y reflexiva iba a escucharles e intentar ayudarles, y por supuesto no iba a contar nada de lo que me dijeran. Sin saberlo me estaban halagando con esa confianza. Se me daba bien escuchar. Se me da bien escuchar.
Mucho de lo que somos y seremos tiene que ver con nuestra infancia, por eso me horroriza el acoso escolar, que ahora se ve multiplicado por las redes sociales e internet. Horrible. Y pensar que otros entornos digamos adultos, son básicamente un puto patio de colegio con perdón.
Igual alguien me lee que esté pasando por uno de esos momentos horribles ... ahí están los comentarios y mi correo: dragolflysp@gmail.com
Y mi grito de RABIA de los días menos buenos:
COME ON, PUSH!!!!
Vamos, una marcha para abajo y adelante!!!!
(Ibiza 6L 1.9 tdi de grupo N. Foto cholada de Internet)
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