martes, 1 de noviembre de 2016

11

Empieza el mes 11. Justo hace poco más de una hora.

11 es mi mes. Es el mes en el que nací. Noviembre se me antoja parecido a mi carácter. Con cambios de tiempo, cambios de temperatura de la madrugada al alba, del alba a la mañana, de la mañana a la tarde, de la tarde al crepúsculo y del crepúsculo a la noche. Con el cambio de hora, empieza lo que antaño llamaba "el reinado de la noche". Por la mañana es de noche, o casi de noche. Por la tarde es de noche, o casi de noche. Cuando luce el sol (si es que luce) estás en algún tipo de aséptica oficina, donde las ventanas suelen estar lejos (eufemismo de atpc). Aunque lo parezca, no me quejo ... porque hay trabajos peores -trabajar en la calle, trabajar con las manos, jugarse la vida en un andamio o repartiendo pizzas y un largo etc-, peor es no tener trabajo o todavía peor: no tener salud para trabajar.

Me estoy dispersando ... algo muy normal en plena diarrea de frases. Me siento bien. Además, aunque muero de sueño, he dormido bien la noche anterior y, por poder, puedo tirarme TODA LA NOCHE (que no creo) escribiendo. En mi refugio. Marco dormita a mi lado en el sofá. Una serie absurda pero divertida en televisión. El salón en penumbra. En cuanto acabe de arañar estas palabras a la noche, a dormir.

Trabajo, paseo en bici y ejercicio. Todo en conjunto me sienta bien. Se que no debo dormirme en los laureles. Buscar otro trabajo y relacionarme más con la gente. Salir de mi burbuja.

Noviembre. Frío (aunque antes el frío se me antoja empezaba antes ¿será el cambio climático? Oscuridad y luces cegadoras. Aire helado, azulado. Carreras populares, y el rallye de Madrid.

Empieza un nuevo mes. Con descanso. Podría quejarme y pensar que todo está mal pero no lo está. Así que aprovecharé estos nuevos días para aprender y seguir creciendo. Y seguir disfrutando: de cada día, de la gente que me importa y a la que importo.

Mes 11. Piñón grande de 42 dientes y a subir cualquier pared.


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