Ecografías. Recetas varias. Informe de urgencias. Consentimiento informado. Hojitas de medicación. Informes de anatomía patológica.
En una carpeta de fuelle traslucida tengo un espacio para los médicos ... Desde como 2007, porque estuve años sin ir al médico literalmente.
Todo eso, salvo la habitual visita al dermatólogo es pasado. Quizás un recordatorio de lo conseguido y de que esconder lo que pasa no sirve para nada. El tiempo no cura casi nada.
Releyendo correos y mensajes que no debería releer.
El pasado nunca vuelve y ahora solo es un bello recuerdo. Y al contrario que la vez anterior, ella siempre está. Por teléfono o por whatsapp, o en esos interminables correos con más significado del que parece. No todos pueden decir lo mismo.
El acto resultó más o menos lo que esperaba: sonrisas vacías, mucho tiempo de pie, comida sofisticada y minimalista, risas estruendosas, alcohol corriendo y algunas horas de sueño robadas a la cama. Y 3 km extra con zapatos.
Pero estuvo bien. Cada momento es una nueva oportunidad para socializar y probarme. Y ella estaba increiblemente guapa. Muchas mujeres y muchas guapas, algunas con vestidos rompedores y exhibiendo su exultante juventud. Pero ella es diferente. Brilla más su interior y su desconcertante sensibilidad. Ella siempre se preocupa por los demás aunque empiece a estar saturada de todo.
La sensibilidad es la máxima expresión de inteligencia. Supone ser vulnerable y por eso la gente vulgar lo desprecia.
¡En un mundo desequilibrado hay que ser muy fuerte para ser como tu!
Cada día es casi una fiesta. ¡Me siento igual! No soy perfecto y mucho me queda por aprender. Pero el cielo no cae sobre mi cabeza. Ni me anega ira, insomnio y pena.
Si. Soy un miserable. Y a mucha honra. Soy rencoroso, recurrente y obsesivo. Quisquilloso con los horarios, cuadriculado, desordenado, necesito silencio para casi todo.
Pero soy yo. Sólo se se yo.
Me cuesta mucho hacer amigos y la mayoría dignos de ese nombre lo han sido por medios electrónicos e indirectos, si. Pero después de todo, ahora hablo con una personita casi cada día. Nos apoyamos mutuamente e intentamos mantenernos fuera del fango.
Marco es independiente y testarudo, como yo. Le gusta pasar el día en el recoveco más tranquilo e inaccesible del baño. Pero también es valiente y cariñoso. Se porta genial en el veterinario. Y viene a darme las buenas noches y se despide de mi cada mañana.
Me hace mucha compañía. Y a la vez me obliga a ciertas nuevas rutinas.
A veces nos vamos cada uno a un rincón y ni nos miramos, pero en apenas dos meses somos inseparables.
Antes, poco más de un año y en el mismo puesto y tenía más que claro que quedaban semanas o cuanto mucho, meses.
Hace un par de años, en el tiempo de descuento.
Hace algún tiempo más, en el limbo.
Ninguna de las dos situaciones fue precisamente cómoda.
Ahora, todo pinta bien. El sueldo es mejorable, si. Y algunas actitudes infantiles también. Pero no me agota ni me aburre. Y el nuevo horario es un pequeño logro. Casi como en una vida anterior, cuando a las 15 h estaba siempre camino de casa.
Por un vez, pequé de paciente en lugar de impaciente. En la segunda visita al médico (mes y medio después) sus palabras fueron claras: podía suspender la dichosa paroxetina inmediatamente.
No quise echar las campanas al vuelo. Me sentí bien, claro. Orgulloso. En apenas un año no solo había superado los días de tristeza infinita, insomnio y ansiedad, sino que además estaba libre de medicación. De nuevo quise ser prudente, porque no quería pasar de la euforia por lo conseguido a que en un par de días sintiera de nuevo náuseas o mareos.
Pero nada de eso pasó. A veces tengo una sensación rara en la tripa. Más rara que molesta. Y en contadas ocasiones, una especie de presión en la cabeza, parecido a cuando se taponan los oídos por cambios en la presión atmosférica.
Con voluntad se pueden superar los peores momentos. Y alcanzar la estabilidad sin necesidad de mediación.
Todo eso fue el martes, ahora es domingo y, después de 6 días sin ningún tipo de medicación (la dosis de octubre ya eran 5mg, rallando lo ridículo), me siento igual. Me siguen irritando algunas mamonadas, pero antes de llegar a casa ya lo he olvidado. Sesteo en en cercanías. Uso la bici para trayectos pequeños. Hago deporte: ya sea pilates, natación, aquafitness o aquapilates. Y siento bien en mi piel.
Como mi zulo está cada vez más lleno de maquetas diversas. ésta vez probé la escala 1/87, que ya conocía de los trenes, y de alguna maquinaria. Son realmente diminutos, hasta el punto de complicar la colocación de espejos. Pero a la vez ... son preciosos. Y una metáfora. Se que me queda mucho por aprender, pero he avanzado en estos doce meses.
“Desengaños del pensamiento, decepciones en la esperanza, excesos de la autoridad. Todo esto es accidental. La única desgracia irreparable está en la muerte de los que amamos.” ROMAIN ROLLAND
Esta es la vida del emigrante
del vagabundo del sueño errante.
Coge tu vida en tu pañuelo
con tu pobreza tira pa´lante.
Si encuentras un destino
si encuentras el camino
tendrás que irte a ese lugar
el polvo del camino
cubre tu rostro amigo
con tu miseria a ese lugar.
Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
y la justicia te maltrata sin piedad.
Todos hermanos. Todos farsantes
hacen mentiras con las verdades
buscas trabajo y tienes hambre
pero no hay sitio pal emigrante.
Si encuentras un destino
si encuentras el camino
tendrás que irte a ese lugar
el polvo del camino
cubre tu rostro amigo
con tu miseria a ese lugar.
Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
Y la justicia te maltrata sin piedad.
La tierra de occidente, ya no tiene vergüenza,
arrasa nuestra tierra, nos roba la riqueza
¡Qué bien se come de restaurante!
¡Cuánta miseria pal emigrante!
¡Qué bien se come de restaurante!
¡Cuánta miseria pal emigrante!
Nuestros hijos se mueren.
Estómago vacío. Tú lo ves por la tele
después de haber comido.
Nuestros hijos se mueren.
Estómago vacío. Tú lo ves por la tele
después de haber comido.
¡Qué bien se come de restaurante!
¡cuánta miseria pal emigrante!
¡qué bien se come de restaurante!
¡cuánta miseria pal emigrante!
Exacto. Concentrarme en el trabajo (freestyle quizás, o dragonfly stlye) e ignorar a los pájaros. A todos. Independientemente de sus especie o jerarquía.
Y pensar en transmisiones 1x10 (aunque mi cassette Deore no sea compatible con esas pedazo de coronas de 42 dientes), guiacadenas, nucleos XD, fatbikes, gravel bikes y demás cacharros con dos ruedas que me levantan el ánimo incluso después de momentos surrealistas.
*Una vez más, entre el blanco y el negro hay multitud de matices.
De vuelta a la piscina. Yo que había renegado de los deportes bajo techo, ir al gimnasio ha sido todo un descubrimiento. Ejercicio, mejorar la flexibilidad y socializar. Que me sigue costando un poco.
Hoy he probado el aquafitness. Me he cansado bastante pero ha sido divertido. Aunque he de hacerme con unos escarpines.
He ganado casi 10 kg en el último año y he de intentar perderlos. La medicación y comer demasiado tienen que ver. Pero lo voy a lograr.
y no sabemos ni nuestros nombres, no ignoramos nuestros excesos: pero tu sola presencia me enferma y me vacía con un grito de esperanza te digo adiós
El camino del infierno está lleno de buenas intenciones. A veces es peor el remedio que la enfermedad. Pero ¿sabes qué? Me da igual. Una vez más, intento que todo me resbale lo más posible y seguir mi propio camino.
He aprendido que las fuerzas (físicas y anímicas) son limitadas y hay que reservarlas para cosas realmente importante. Para el resto, adoptar un pedaleo cómodo y eficiente y no gastar más de lo debido. Ahí fuera hay gente con problemas realmente importantes que no agotan a los demás con sus quejas estúpidas y actitudes infantiles.
Me centro en lo positivo, que siempre hay cosas agradables. En lo aprendido, en lo que me queda por aprender, en los colores brillantes, en sonrisas sinceras, sofisticados componentes de exóticas aleaciones para mis bicis y .... poco más ...
Buenas noches y buena suerte.
*6 semanas diciendote adiós. Y ni la tisteza ni las nauseas me han asaltado, tal y como temía. ¡Me siento bien!