Si. Soy un miserable. Y a mucha honra. Soy rencoroso, recurrente y obsesivo. Quisquilloso con los horarios, cuadriculado, desordenado, necesito silencio para casi todo.
Pero soy yo. Sólo se se yo.
Me cuesta mucho hacer amigos y la mayoría dignos de ese nombre lo han sido por medios electrónicos e indirectos, si. Pero después de todo, ahora hablo con una personita casi cada día. Nos apoyamos mutuamente e intentamos mantenernos fuera del fango.
(Hasta aquí llegó la pantanada).
Gracias por estar ahí.
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