martes, 6 de octubre de 2015

Ocean Sentry

Un año después, sonrío. Me encuentro bien. Por mis venas corre cada vez menor cantidad sustancias externas.

Ignorar el ruido. Ponerse los cascos y soñar que ese molesto sonido es el sugerente bramar de potentes propulsores turbohélice.

Estamos por encima de todo eso. Más allá de las nubes.

(El título es un precioso avión, el EADS HC 144 Ocean Sentry)



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