Marco es independiente y testarudo, como yo. Le gusta pasar el día en el recoveco más tranquilo e inaccesible del baño. Pero también es valiente y cariñoso. Se porta genial en el veterinario. Y viene a darme las buenas noches y se despide de mi cada mañana.
Me hace mucha compañía. Y a la vez me obliga a ciertas nuevas rutinas.
A veces nos vamos cada uno a un rincón y ni nos miramos, pero en apenas dos meses somos inseparables.
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