Intentando que no sea las páginas amarillas ... dos de las bicis que más me gustan.
Puede que no tan exóticas como una doble de carbono ... pero si más prácticas
Cube travel pro:
Ruedas gordas de 29", pero mixtas. Cambio en el buje de 8v y correa en lugar de cadena (no mancha, no hay que engrasarla). Guardabarros, portabultos, pata de cabra, dinamo de buje ...
Charge Grater 4:
El concepto es el mismo, pero en lugar de un cambio en el buje, un sram de carretera de 11v. Personalmente, sólo cambiaría el cassette por un 11-42 (para subir paredes) y le pondría un portabultos y una pata de cabra ...
De nuevo en la pista, en el camino. Una pista virtual, metafórica. Aquí el barro queda lejos. Incluso la tierra.
Me identifico mucho con los deportes individuales. Los que he practicado casi toda mi vida, salvo los típicos partidos de fúbol, baloncesto o voleibol. Correr, ir en bici o natación. Cuando aprendí a nadar en aquel polideportivo. Esa sensación de silencio al nadar de espalda, con el agua en los oídos.
De nuevo en la pista. Como en una especie de raid virtual. Donde no puedes ir todo lo rápido que quieres sino lo que el terreno o la moto te permite. Es un poco desesperante que algo sencillo se alargue minutos eternos porque todo va lento. Lento, complejo y enrevesado.
Al final, como en aquellas lejanas carreras populares, guardando fuerzas. Pendiente de mi. Si me preguntas intentaré responder tus dudas (aunque no tengo todas las respuestas). Si me pides ayuda te la daré. Pero, a partid de ahí, sólo pendiente de mi pantalla y mi trabajo. Lo que hagan los demás me da completamente igual. Yendo de acá para allá, filtrando (como aquí) y reenviando. Aunque me hierva la sangre pensando en ciertas desiguadades. La voluntad de aprender quizás sea la clave, o la ley del mínimo esfuerzo. De nuevo no es mi tarea juzgar a los demás. Yo a lo mío y chimpún. Concentarse en los que si tienen voluntad de aprender y preguntan (La gente que no pregunta me inquieta. O son extremádamente tímidos (como yo). O pasan de todo. O lo saben todo).
Si me preguntas, intentaré responder. Si no ... Aquí todos somos adultos y supuestamente maduros. De nuevo me limito a mis tareas.
En fin ... vuelta a lo mismo. Personas que transmiten esperanza, alegría, ternura y otras que repiten lo mismo y se centran en lo mismo constantemente, hasta saturarme en no ya minutos, sino segundos.
Un raid. Una carrera de larga distancia. No soñado, no perfecto.
De nuevo, recorrer una ciudad desconocida en buena compañía. De día y de noche. Incluso cruzar el tower bridge, que recordaba en la cabecera de algunas series de mi niñez. La diferencia con otras visitas anteriores a otras ciudades, a parte de la calma (muy buena compañera para cualquier cosa) ha sido el frío. No soy especialmente friolero pero a pesar de la artillería pesada (braga fina, guantes, gorro) pasé frío. Pero frío. Y el resultado son mocos, toses y oído taponado (y mañana tengo que currar).
Frío. Tanto que en algún momento sólo deseaba meterme en un lugar caliente y descansar. Si, andar mucho tiempo y estar de pie. Todo eso me cansó mucho. De la última visita no recuerdo tanto cansancio.
Paréntesis. Conocer nuevos lugares. Y paréntesis de calma. Mucha. La calma es una estupenda compañera. Poder dormir en cama ajena (aunque como la cama Y EL RETRETE propio no hay nada). Lo he repetido en los CUATRO últimos viajes, pero es super importante para mi.
Recuerdos. Recuerdos de recuerdos. Releer un recuerdo. Una anotación en un papel o en un papel virtual, en un blog.
Temperatura fresca, más bien fría por la mañana, pero todavía agradable por la tarde.
Ángeles de cuatro patas. La intensa relación, vínculo, comunicación sin palabras casi, entre un perro policía y su guía. Un compañero más, solo que de cuatro patas. Cuando tu vida depende de él y viceversa.
Ángeles de cuatro patas. El vacío que deja su pérdida.
Ángeles de cuatro patas. Cuando un nuevo compañero de cuatro patas llega a tu hogar. Las dudas sobre si se adaptará bien a ti y a su nuevo entorno. Y la ilusión infinita.
A punto de empezar un nuevo salto. Bocanada. Alivio, descanso mental. Ver un nuevo lugar. Me gusta volar, pero no las esperas.
Sensación fugaz pero a la vez conocida. Ver a alguien por primera vez y sentirte a gusto. Como si le conocieras de siempre. Alguien a quién has leido durante meses, años. Palabras e imágenes en una pantalla. Y al final se concretan en una persona.
No es una sensación nueva, ya que mis mejores (y únicos) amigos los conocí a través de la red y de los blogs.
Pero cada vez es diferente.
Interacción.
En un día de otoño fresco pero luminoso, de luz preciosa. Charlar durante horas. Como bien me dijo una personita, tengo mucho que comunicar si encuentro el interlocutor adecuado. Es decir, puedo hablar durante horas (pero también se escuchar) si encuentro a la persona adecuada. (Por lo general la gente me satura, aburre, irrita ...).
Hablar. Y escuchar. Personas de las que aprender un montón de cosas. Personas distintas con vidas distintas, pero siempre con ganas de avanzar, de aprender, de emprender.
Nostalgia. Sigo siendo introvertido y solitario. Y escribo tan en clave (por mi pudor) que leerme puede ser toparse con un muro ... un muro tras el que se adivina oscuridad ...
Horas de conversación y un té. Una tarde realmente agradable.
"Y vuelve la marea amarga, un rumor lejano que va poco a poco incrementando su volumen" "Pero aun estoy rebotando hacia arriba, ligero como una pluma, en brazos del viento ... "
Viejos correos electrónicos. Viejas fotos. El ordenador grande (algo lento ahora) es un inmenso contenedor de recuerdos. Blogs que ya no existen. Interacciones sutiles y etereas.
Mensajes, correos, fotos. Edificios de colores. Gatos. Coches de rallyes. Días especiales. Emotividad.
Mensajes que me hacen sonreír. Retomar el contacto. O ponerse cara y voz por primera vez. Mi pudor ... No hay fotos mías. Ni como avatar, ni en éste blog ... ni en otras redes sociales, salvo momentos muy puntuales ... Por timidez, pudor, y por preservar el anonimato. Por eso escribo en clave, filtrando más de lo que debería ... o no ...
Recuerdos.
Vida en 2d, sin demasiado contacto humano. Atesorando encuentros y conversaciones. Dejando pasar los días entre idas y venidas.
Hoy estoy un poco nostálgico aunque no me siento mal. Me emociono con facilidad, pero emoción buena. No entro en bucle, aunque ruidos y actitudes me sigan irritando, lo hace menos que en otras ocasiones. Y duermo estupendamente. Música en mis oídos. Como en otras muchas ocasiones, una canción sonando una y otra vez ...
I wish that I believed in fate, I wish I didn't sleep so late I used to be carried in the arms of cheerleaders
This is nothing like it was in my room
In my best clothes, trying to think of you
This is nothing like it was in my room
In my best clothes
The English are waiting and I don't know what to do
In my best clothes,
this is when I need you
The English are waiting and I don't know what to do
In my best clothes
I'm the new blue-blood
I'm the great white hope
I'm the new blue-blood
I won't fuck us over, I'm Mr. November
I'm Mr. November, I won't fuck us over
I wish that I believed in fate, I wish I didn't sleep so late
I used to be carried in the arms of cheerleaders
I'm the new blue-blood
I'm the great white hope
I'm the new blue-blood
Por lo general siempre me apetece escribir e ir en bici. Pero en los últimos meses casi tengo que arrancar palabras a éste blog y tampoco me apetece demasiado rodar en bici. Y eso que la temperatura es de lo más agradable. Demasiado cálidad para ser finales de octubre-principios de noviembre. Temperatura primaveral o de final de verano. Aunque ayer no acerté con la ropa de ir en bici: de corto y con manguitos en los brazos tenía frío. Añadí unas mallas largas finas bajo el cullotte corto y un maellot largo y al principio estaba a gusto, pero luego pasé calor. Al menos me forcé a salir en bici y el paseo resultó agradable.
Suelo escribir sin medida cuando me encuentro muy bien o muy mal, así que éste silencio relativo significa que me encuentro razonablemente bien, que puedo dormir (mucho!) y que no estoy alterado. De hecho el cambio de hora creo que el año pasado lo noté mucho más. Ahora es más de día por la mañana y se hace de noche sin darte cuenta por la tarde, pero no me despierto demasiado pronto (como en noviembre del año pasado o a principios de año).
Sigamos trabajando y pensando en bicis con sofisticados cuadros de carbono y alegres colores (ésta que pongo ya no se fabrica pero es la predecesora de la Rockrider 960).
(Publicado en otro blog en la primavera de 2012) Una eslinga no sólo sirve para tirar de alguien, también sirve para que tiren de tí. Tu has tirado de mi, yo tiro de ti. A veces este mundo es una mierda. A veces todo es oscuro en nuestro interior. Un inmenso e inabarcable mar de arena blanda, de incertidumbre, de desesperación, de amargura. Pero estoy a tu lado. Somos dos pilotos del raid de la vida, a veces con las motos hundidas hasta el cubrecarter en la arena, ayudándonos. Tu te orientas mejor. Yo quizás tenga un pilotaje más fino. Nos ayudamos en lo que podemos.
-Cuando veo llover imagino que la lluvia escribe sobre el suelo miles de frases, siempre distintas, porque siempre llueve distinto ¿te has fijado? Y me imagino que puedo pedir un deseo: elegir una de las infinitas frases que las nubes escriben en el polvo, y que ese deseo se convertirá en realidad.
(Diálogo de "Y decir alguna estupidez como por ejemplo te quiero")
(Cuando rebauticé mi segundo blog, en el otoño de 2005, ese diálogo, y esa foto fueron mi inspiración)
Octubre. 2005. Finales. Parece que ha pasado un siglo de todo eso. Uno de esos meses.
El tiempo pasa y desdibuja los recuerdos. Pero quedan sensaciones agridulces. Desbordado. Tristeza. Noches de dormir muy poco. Ganas de ocultarse bajo el edredón o bajo la tierra y no despertar.
Intentar ser positivo. A pesar de las ganas de llorar y de no ver a nadie. Escalones del grosor de un céntimo de euro que se me antojan cortados de dos metros de altura. Pero seguir adelante. Y volver a conducir. Los días de lluvia. Los atascos. El camino recorrido una y mil veces.
Los calendarios. Calendarios y recuerdos. Entonces, un pequeño paréntesis. Pasear y hacer fotos. Casi como ahora. Todo es igual, pero es distinto. YO soy distinto.
Ojos de gato. En las revistas de motos (muchas veces mi refugio), la preciosa Yamaha R6. Faros rasgados. Ojos de gato. Recuerdos que llaman a recuerdos. Y personas a las que quiero.
A pesar de todo me acuerdo de ti. ¿Dónde estarás? Espero que todo te vaya bien, que hayas recuperado tu salud y que tengas un nuevo trabajo que te llente. Y gente agradable a tu lado.
Cuando veo algo que seguramente te gustaría pienso "esto te gustaría". Muchas veces hablo contigo mentalmente.
Allá donde estés seguirás derramando tu luz y haciendo del mundo un lugar mejor.
2006 o 2007. Quizás enero de 2007. Volviendo a casa con la máquina roja. Y escuchando Who wants to live forever. Otra de esas canciones.
Si, está claro que socializar y ser el alma de las conversaciones y aparentar no se me da bien. Demasiado introvertido (por no decir asocial) y directo. Pero hoy ha sido otro de esos días en que me siento razonablemente orgulloso de mi mismo. Sin llegar a la soberbia. Preguntas, te preguntan, ayudas y te ayudan, ese es el ciclo. Reciprocidad. Te pones los cascos y al lío.
A pesar de sentirme fuera de lugar en algún momento, la mañana transcurrió de forma fácil y fluida. Fácil. Esa es la palabra. Sin nervios. Mi cuaderno mágico, notas varias, cosas por aprender y chimpún. En otra ocasión aquel lugar me habría hecho sentir pequeño, me habría incomodado. Ahora, todo lo contrario. Conocía el lugar (eso ayuda, ir de memoria) y como la vez anterior, tenía jinetes que cubrirme las espaldas. Aunque casi fuera el ¿líder de la manada? No lo pretendo, pero soy cuidadoso y meticuloso, y aunque quizás destine más esfuerzos de los necesarios, quien lo ha de ver lo ve.
Tiempo inusualmente cálido, pero luz de otoño. Casi tan bonita como la luz del principio del invierno y de la luz de la primavera.
Sofá, ordenador donde escribir -más pequeño que el portátil de ésta mañana- calma, silencio y Marco.
Que las cosas me afecten cada vez menos y que la hipocresía me de igual ... es para estar razonablemente orgulloso.
Buscar el equilibrio y la calma.
De vuelta a casa vi una bici urbana-híbrida en el tren. Visualmente las bicis de montaña cañeras pueden resultar más atractivas, pero al final para ir de acá para allá una híbrida es más práctica ..
En la plataforma. La primera. Junto a los papeles necesarios para trabajar, un pequeño folleto de scalextric. Miraba los coches y los circuitos en los descansos. Parece que ha pasado un siglo de todo eso.
En otra plataforma, leyendo una revista de coches en un descanso, sentado en las escaleras. Las idas, las vueltas, la silla azul de los viernes. La vuelta a casa de noche, de madrugada. Esa semana y fin de semana de agotamiento absoluto.
Los días buenos, los días menos buenos, el cansancio y las noches de poco sueño.
Pasear por una ciudad medio desconocida tras un agradable viaje en tren. Una cámara de fotos, un walkman, algo de comida y agua, un pequeño mapa en una funda impermeable y supongo que algo para leer. En un escaparate, una preciosa Honda XR 400. Roja con las placas portanúmeros blancas.
Recuerdos.
Estoy muy perezoso. Cambio de temperatura, de luz, días más cortos. Me apetece estar en casa, acariciar a Marco. Vida contemplativa después de trabajar.
Hace muchos meses que la tristeza infinita no me puede. Tengo días menos buenos. Me sigo enfadando, pero menos. Cosas sin importancia me alteran, pero menos. Logro apenas entrar en bucle y desconecto y me relajo mucho más.
El comienzo de año fue complicado en cuanto a sueño se refiere, pero mucho menos que en 2014 o a comienzos de 2015. Es maravilloso dormitar en el tren, dormir siestas o tener que hacer un esfuerzo por levantarse el fin de semana para desayunar, poner una lavadora, ir al gimnasio o ver la televisión. Dormir cada noche, simplemente ir a la cama, leer un poco, escuchar música o un podcast y quedarse dormido. Me suelo despertar alguna vez pero pronto me quedo dormido.
Llegar es complicado, mantenerse aun más ... pero llevo más de dos años en la calma ... y dos años sin medicación. Avanzando poco a poco como un pequeño, pero poderoso, tractor de maniobras.
Me fascinó la diseñadora de recuerdos. Los recuerdos. De 1989 apenas recuerdo nada. No recuerdo la caída del muro. Si esa primera revista de bicis en un kiosko cerca del parque un año después. Los recuerdos.
Paisajes desolados, abandonados. Chatarra. Polvo, lluvia y nieve. Y un perro. Me reconozco en algunos personajes. La soledad, la compañía de los animales, los recuerdos.
La sensación de irrealidad al salir de la sala. Como en 1999. Un cine ahora desaparecido, Canciller. En el barrio donde aprendí a conducir.
Compañeros virtuales. Quizás en el futuro podamos hablar y abrazar a algún tipo de máquina.
Cada año, al comienzo de éste mes, recuerdo lo que pasó, y cómo me sentía. No ha sido un año de tantos retos. Como hace tres años o hace dos, bajando la dosis de medicación y adaptándonos Marco y yo. Pero si pequeños retos. Volver a dormir bien (de nuevo, puedo dormir hasta tarde los fines de semana y es perfecto). Recuperar la calma. No agobiarme. Y mis rodillas no molestan. Estar en calma, estar tranquilo, poder dormir.
Personas que transmiten esperanza, alegría, serenidad. Complicidad. Personas que no saturan, sino lo contrario. Gracias por estar ahí. La primera vez que nos vimos en persona fue en una estación de tren, y desde entonces los reencuentros siempre han estado marcados por estaciones y aeropuertos.
Volví a ese lugar. Las siluetas de las altas torres me resultaban familiares. Incluso parte del trayecto en metro. Recordando tardes de amor.
Los días pasan apaciblemente con una temperatura casi de verano, pero un punto menos agobiante. Rutina, agradable. No dejar que nada me altere o al menos intentarlo.