jueves, 27 de noviembre de 2014
DH (Downhill)* parte 1
miércoles, 26 de noviembre de 2014
35
Y el día empieza con desvelos y con "mi compañera de dos ruedas". Echando de menos a ... mi niña bonita. Y más alegre que triste, aunque algo desanimado.
martes, 25 de noviembre de 2014
Autorrecuperación
Sigo un pelín triste. Pero me encuentro mucho más sereno. Supongo que por lo que corre por mis venas.
Mañana será mañana. Lo importante es que me encuentro mejor, que tengo trabajo (fundamental, todos tenemos facturas que pagar) y que me resulta interesante.
Y mientras a seguir pensando en cosas bonitas, como pedales automáticos y relatos.
mallet 3
elite-level platform pedal for downhill riding.aluminum/composite body, cast steel wings, and inner needle bearing for silky smooth rotation.
6 adjustable pins per side for traction.
4-sided entry / mud shedding / customizable release
| spindle material | forged scm 435 chromoly steel |
| body material | two piece aluminum + composite |
| wing material | cast stainless steel |
| spring material | 300 series stainless steel |
| release angle | 15° - 20° |
| max rider weight | no restriction |
| q-factor | 52mm |
| inner bearing type | needle |
| outer bearing type | cartridge |
| cleat | premium brass cleats with shims included |
| weight | 443g per pair |
| warranty | 5 years |
Gracias a los que me apoyáis desde el otro lado de la pantalla. Os quiero!!!
Hoy estuve a punto de llorar de tristeza, de confusión pura. Pensaba "todo lo hago mal". Pero supe tranquilizarme. Me costó horas. Ahora me he emocionado y casi lloro de alegría!
Sabor amargo, del seco fruto del desencanto*
*Manolo García / Carbón y ramas secas
No debería escribir. Me siento no-bien, que es un estado intermedio entre el "bien" y el "mal". Antes, en una situación parecida, me habría sentido francamente mal y habría pasado varios días triste y sin apenas poder dormir.
Matices. Intenciones. El camino del infierno está lleno de buenas intenciones.
No puedo pretender caer bien a todo el mundo (y viceversa) pero lo que estoy consiguiendo es lo contrario. Sacar de quicio y enfrentarme con al menos 6 personas. Que desastre.
No endiendo nada, nada. Siento que ambos, ellos y yo, solo vemos lo malo, lo peor, de la parte contraria.
Como diría una conocida/amiga "solo es trabajo".
Pero me afecta. Mucho. De hecho mi visita al médico, la primera, empezó por un roce. Uno de tantos.
Soy un desastre, y las cosas que ahora mismo pienso (que no voy a hacer) no las puedo escribir ni siquiera aquí.
Cosas que me gustan y me calman
Como las mismas cosas de siempre me han enfadado un poco (solo un poco, voy por el buen camino) me he puesto a pensar y a ver cosas agradables.
Como por ejemplo unos pedales automáticos muy chulos (Crank Brothers Mallet 1)
Tienen una plataforma de composite (plástico, vaya) para esos momentos complicados en los que no quieres enganchar la cala, porque necesitas sacar el pie lo más rápido posible en caso que sea necesario. Además, juraría que en caso de necesidad y para trayectos cortos, se pueden usar con unas zapatillas de calle.
I should have written this post in English. But I'm working. I should be working.
But I could copy & paste datasheet from internet ...
mallet 1
entry-level platform pedal for all mountain riding.composite body and cast steel wings.
4-sided entry / mud shedding / customizable release
| spindle material | forged scm 435 chromoly steel |
| body material | two piece composite |
| wing material | stamped steel |
| spring material | 300 series stainless steel |
| release angle | 15° - 20° |
| max rider weight | no restriction |
| q-factor | 52mm |
| inner bearing type | bushing |
| outer bearing type | cartridge |
| cleat | premium brass cleats with shims included |
| weight | 408g per pair |
| warranty | 2 years |
Los imagino roscados en las bielas de mi habitual 29", pero también en las de la Nework 700.
lunes, 24 de noviembre de 2014
Caprichos (12)
Al llegar a casa lo supo. Alguien estaba dentro. Era algo que, a los que no eran como ella, a los humanos corrientes, le era muy complicado de explicar. Podía sentirlo. Podía sentirla, concretamente. Era una mujer. Un poco más joven que ella. Ante la puerta de acceso al loft, casi de forma inconsciente, utilizo sus sentidos para explorarla. Era algo ... Mágico. A veces se sentía como una ladrona de sueños, de emociones, de recuerdos. Accediendo sin permiso a los rincones más íntimos de la mente de las personas. Siempre que le era posible, pedía permiso. Intentaba explicarle a quién tenía delante su percepción. Y le rogaba que, si en algún momento se sentía muy incómodo, muy avergonzado, que simplemente pensara o le dijera que parara. Pero la mayor parte de las veces no tenía elección.
Silvana suspiró en silencio e intentó concentrarse, de nuevo, en sentir. La emoción característica que percibía de aquella mujer desconocida era el amor y la dedicación por los animales. Accedió a un recuerdo lejano y, fugazmente, la vio siendo muy pequeña rodeada de perros. Los perros confían en ella, le dan su cariño, intercambian lametones, caricias, mimos. Con el tiempo se convirtió en una doctora de animales. Una veterinaria.
Abrió la puerta. Ella estaba sentada en la parte de la estancia que hacía las veces de salón, sentada en un sillón. Y no estaba sola. El precioso cachorro de pastor alemán estaba en su regazo. El instante en el que ambos se vieron y percibieron, fue mágico. De una forma que no podía explicar, aunque solo habían estado juntos una vez, sintió que entre los dos había germinado un vínculo fuerte. Se le antojó resistente, capaz de soportar varias toneladas, como el cable de acero de una grúa industrial. El cachorro corrió a su encuentro. Silvana sonrió y dejo que las emociones que aquel perro le transmitía la embargaran completamente. Se sentó en el suelo de tarima sintética y recibió al perro en sus brazos. Caricias, lametones. Precioso. El cachorro estaba tan a gusto con ella. Sintió que aquel perro podía darle, en parte, el cariño que tanto necesitaba.
Se había olvidado de la veterinaria. Levantó la vista, sin dejar de acariciar al cachorro.
-Es precioso. Habéis conectado desde el primer minuto.-
-Si. Completamente.-
-Tenía ganas de conocerte, Silvana. Me llamo Paula. Me habían hablado mucho de ti, y se quedaban cortos.-
-Me halagas, pero no soy tan especial como crees. Y si me conocieras mejor, me tendrías miedo.-
El rostro de Paula se entristeció. A partir de entonces la conversación tuvo lugar en un plano mucho mas profesional. Le explicó que Virginia, como premio por haber seguido las precisas instrucciones en relación con Mario, había decidido que se encargara de cuidar al cachorro. Paula le explicó que le había traído todo lo necesario para que cuidara del perro, desde pienso, pasando por juguetes y hasta un transportín. Después se despidió y los dejó a solas. Lo agradeció. El amor que sentía por el animal colmaba su ser. Ya no estaba sola. El recuerdo del placer físico y lejano cruzó su mente un instante. Él era un perro. Y ella llevaba demasiado tiempo sin que ningún hombre le proporcionara cariño y placer. Suspiró.
domingo, 23 de noviembre de 2014
Never open when hot
Mañana habrán pasado casi dos meses desde "uno de los días más importantes de mi vida".
Una parte de mi no quiere escribir este post. Piensa: deja de darle vueltas a las cosas, y, concentrate en vivir y disfrutar. Vuelve a la cama y duerme. O desayuna. O ponte a limpiar y plancha. O monta la excavadora que lleva una semana a piezas en la mesa. Pero ¡por favor! Deja de pensar. Si, cada día empieza con un ritual. Una vez he comido algo, la pastilla. Se que me hace bien. Se que tendré que tomarla algún tiempo más, y seguir luchando y mejorando. Pero tengo esa voluntad. Se que tiene efectos secundarios. Se que igual me resulta complicado dejar de tomarla y que, siguiendo las sabias indicaciones de mi médico, lo habré de hacer poco a poco.
Ésta semana también es importante. Pero me concentro en lo esencial. Me siento mejor. Sigo teniendo altibajos. Sigo alterandome (nervios, tristeza, enfado, alegría) con facilidad, pero creo que con menor intensidad y durante menos tiempo. Voy siendo dueño poco a poco de mis emociones. Es como domar un caballo, un precioso ejemplar negro, salvaje. Se que, aun cuando me recupere, tendré días bueno y días menos buenos. La alegría no puede existir sin tristeza. Pero voy mejor. Aunque despacio.
Calma artificial. Fuera está lloviendo. He tenido que levantarme del ordenador y recoger la ropa tendida en el balcón. Llueve muy despacio. Agua que limpia. Sin furia. Me pregunto cuantas personas, por ejemplo en ésta ciudad, estarán tomando una medicación parecida a la mía. Supongo que más de la que parece. Da igual. Se que no tengo motivos para sentirme así y que precisamente por eso me siento peor. Siento que no tengo derecho a sentirme así. Uff. Es complicado.
Never open when hot. Nunca abrir con el motor caliente. Es el tapón del radiador de un Lancer Evolution. Si. Hay que tener cuidado. A veces pienso que mi mente estaba trabajando de forma incorrecta, a demasiada presión y que, de no existir una válvula de seguridad que aliviara esa presión, se habría roto. Yo me habría roto. Ahora estoy un poco averiado, pero solo un poco. Hay profesionales que se ocupan y ocuparán de repararme y yo mismo me esfuerzo por, en la medida de lo posible, autorrepararme.
Una personita me dijo que si tu no te animas, si tu no luchas por ti, nadie lo va a hacer. Que sólo contaba cómo se sentía a muy pocas personas porque no le entendían. Yo soy muy empático y, pense a mi mal genio, mi carárter casi volcánico y a veces un poco intransiguente, le deseo lo mejor a la gente que me importa, y hasta a personas que apenas conozco. No soy un mago. Soy un simple humano, con sus virtudes y sus defectos.
Nunca he ido a un psicóloco. En parte este post lo escribo pensando en las citas importantes de ésta semana y esa es una de ellas. Cambio de dígito. Medicación. Psicóloco. Uf. Semana importante. Pero estoy mejor. Me noto con fuerzas. Frágil, pero con fuerzas.
Gracias a todos, buenos días.
sábado, 22 de noviembre de 2014
Un día de sol
He disfrutado como un niño. Y estoy cansado, pero muy tranquilo y feliz.
Y me acordaba de personas a las que quiero, a las que tengo cariño. No estoy solo. Os echo de menos.
A veces estoy lleno de rabia, de tristeza, de nervios, de euforia. Todo a la vez. Pero también, de cariño, de empatía. De amor. Hoy mi saco de los abrazos vuelve a estar lleno (aunque con ayuda). Quien lo necesite, puede servirse los que quiera.
How does it fell in my arms?
How do you describe a feeling?
I've only ever dreamt of this
How does it feel in my arms?
How does it feel in my arms?
Do you want it?
Do you need it?
Can you feel it?
Tell me
How does it feel in my arms?
Kylie Minogue - In My Arms
Me quedaría toda la vida en tus brazos.
viernes, 21 de noviembre de 2014
Caprichos (11)
Mientras pedalea de vuelta a casa, ese momento se repite una y otra vez en la mente de Mario. Estaba esperando al cercanías, como cada mañana, cuando aquella chica se le acercó y le hizo una pregunta sencilla. Si estaba en el andén correcto para ir a su destino. Le confirmó que si (casualmente era la misma estación a la que él se dirigía). Y no pudo evitar detallarle las paradas intermedias, la frecuencia de los trenes y la duración aproximada del viaje.
Se le da mal calcular las edades, pero aproximadamente es más o menos de su misma edad. Quizás un poco mayor, quizás no. Delgada. Más o menos de su misma estatura, como 170 cm. Pelirroja. Lleva el pelo corto, casi como un chico. Pero lo que más le llamó la atención fueron sus ojos verdeazulados. Hipnóticos. No se le ocurre otra forma de describirlos. Y su sonrisa encandila.
Pero ...
Su instinto le advierte algo. Hay algo en su expresión que le intriga. No sabe el qué.
Le da igual. Un recuerdo. Un instante. Una sonrisa y una mirada serena, que transmite calma, pero a la vez vértigo.
El recuerdo de un instante ¿cuanto puede durar?
175
El despertador sonará en 15 minutos. Escribo desde mi refugio en la Tierra. Mi piso. Mi cama. Hoy pensé y dije, bueno, ayer, que el desorden de mi casa refleja el pequeño caos y los sentimientos desbordados y opuestos de mi mente.
Yo lo llamo caos amable. Porque es mi caos. Quiero decir, mi casa llena de cosas (revistas, libros, chacharros electrónicos, papeles, ropa, bicis, juguetes) no demasiado ordenados. En mi caos me siento a gusto. Pero hay veces en las que no me siento a gusto conmigo mismo. En que vivir duele.
Intento que cada entrada no sea darle vueltas a lo que me pasa y a si mejoro o no. Pero es que soy de darle vueltas a todo. Me siento mejor y mejor estaré. Quizás llegue un día en que tenga mi casa milimétricamente ordenada, un reflejo de la armonía de mi mente.
Sinceramente, prefiero ser más equilibrado, pero con un punto de anarquía. De creatividad. Un poco excéntrico. Como un árbol de levas.
Leo una vieja revista de motos de ... 1998. El año en que todo cambió. No sirve de nada pensar que hubiera pasado si ese año, en que por primera vez sentí una tristeza infinita sin motivo aparente, hubiera pedido ayuda profesional. El pasado no se puede cambiar. El presente y el futuro si.
Me imagino rodando hacia mi nueva vida interior al manillar de una YZ 250 con kit Rinaldi. Con el dorsal 175.
Yo puedo. Soy grande. Imperfecto. Pero me acepto e intento mejorar.
Y, en parte, soy feliz. Te quiero!
jueves, 20 de noviembre de 2014
Caprichos (10)
Se limitó a preguntarle, en el andén de la estación de tren, si era el correcto para llegar a su destino. Como si se tratara de una actriz, interpretó el papel de una chica tímida y un poco perdida. No olvidó sonreirle y mirarle a los ojos. Como esperaba, el le respondió de forma precisa. Como un ordenador. Como un reloj suizo. Sin siquiera utilizar el más preciso de sus sentidos notó que se había puesto nervioso, pero que a la vez, esa conversación trivial y fugaz, le había resultado agradable.
Fue algo recíproco. Aunque eso no dejara de ser un trabajo o, mejor dicho, una misión, no dejaba de tener un punto agradable. Aquel chico le resultaba simpático.
Ten cuidado. Ésto no es un juego.
¿Por qué no? Ya no era una niña. Estaba más cerca de la treintena que de la veintena. Pero le seguía buscando jugar. Por un momento se imaginó como una gata al acecho de un ratón. Una gata de sentidos precisos que juega con su presa, antes de lanzarse sobre ella.
Sólo unas cuantas semanas. Aunque ... quizás sea agradable.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Enfado
Soy, en una palabra, volatil. Intento hacer las cosas lo mejor que puedo y se y hay ciertas actitudes que no entiendo. Pero buen. Como me repito mil veces, casi como un mantra ....
Yo a lo mío y chimpún. No tiene sentido preocuparse o enfadarse por cosas que no dependen de mi.
Además, solo es trabajo.
Pero yo me lo tomo todo como algo personal. Soy demasiado impulsivo.
Ha cambiado algo. Ahora siento que tanto, la tristeza, como el enfado, son menos intensos, que logro un cierto autocontrol sobre ellos y que duran menos tiempo.
Marta, no puedo escribir más claro, pero tu, que bien me conoces y que tienes una gran intuición, espero que me comprendas.
Il n'y a pas de problèmes, seulement des solutions.
Que el miedo a caer no te impida volar*
martes, 18 de noviembre de 2014
Entre amargo y dulce. Entre dulce y amargo
Mermelada en un trozo de pan tostado. Dulce, pero con un punto de amargo. Como el día. Con un punto de amargura, pero dulce. Con un punto de enfado y de tristeza, pero satisfactorio.
Sigo en una mezcla de calma y nervios. Mejor. Pero despacio. A este estado intermedio le llamaré mermelada dulce con regusto amargo. Como el mar de arroz con leche ligeramente amargo de los primeros días tomando la medicación.
Días de mermelada dulce con regusto amargo.
Buenas noches y dulces sueños.
Caprichos (9)
Para que su tapadera sea perfecta, de algún modo que no comprende ni quiere saber, le han conseguido un trabajo en el mismo parque empresarial que su objetivo. Recepcionista. No está mal. Tiene por costumbre no juzgar ninguna clase de trabajo hasta que lo ha realizado y es algo más pesado de lo que creía, pero no nada que no pueda hacer. Incluso sin hacer uso del más preciso de sus sentidos.
Las instrucciones son precisas. La primera semana debe, simplemente, hacerse al nuevo trabajo. La segunda semana debe entrar en contacto, tímidamente, con su objetivo. Y, a partir de ahí, dejar que ese contacto de sus frutos. No hay excesiva prisa. En parte lo prefiere. En parte, no. Está cansada mentalmente de todo eso. Pero ha de aparentar que no le importa y que está conforme. Es un mundo de apariencias, así que una más.
Vuelve a casa. Nadie le espera. Una vez más.
-No voy a llorar-
No. Además, el día ha sido bastante agradable. Si olvida que ella no ha elegido ese trabajo, ni las otras tareas que deberá realizar. Igual esa es la clave: olvidar que está viviendo una vida impuesta y dejarse llevar.
Además, es agradable tener un lugar al que llamar casa.
domingo, 16 de noviembre de 2014
Positivo (+)
Apenas la conozco pero le tengo cariño. Y le deseo lo mejor. Tenemos un caracter parecido. A veces pienso que soy una especie de ángel, sin alas (
Ahora me siento más sociable, dentro de que soy muy tímido. No se por qué concretamente, bueno, si, lo imagino, pero no quiero pensar en ello. Quiero ser positivo y aprovechar las ventajas de como me siento, sin centrarme en por qué me siento así y si mañana estaré mejor o peor. No. Sentir me basta. Sentir sensaciones agradables, aunque no todas lo sean. Las sensaciones desagradables ayudan a valorar más las sensaciones agradables
Es mayor que yo. Me transmite ternura, me dieron ganas de abrazarla y se lo dije. Pero me contuve, apenas nos conocemos y los abrazos son fácimemente malinterpretables, como lo son mis palabras, algunas de mis palabras. Lo ha pasado mal. Eso no se puede cambiar, pero si que, en cierta medida, con mis palabras y consejos (consejos vendo, para mi no tengo) puedo hacerle sentir un poquito mejor y eso me basta.
Soy positivo. Me siento mejor. Estaré mejor. Me voy a curar. Sólo debo pensar en eso, sin darle tantas vueltas a la cabeza, ni pensar que puedo empeorar. Si tropiezo, me levantaré. Y llegará un día en que no tenga que levantarme porque no me caeré. Y lo habré conseguido.
Yo puedo. Soy grande. Soy sensible, para no pasar por encima de nadie.
COME ON, PUSH!
Caprichos (8)
Silvana despierta de un sueño pesado, artificial, irreal. Un sueño tan profundo que, durante los primeros minutos tras el despertar, se siente confusa. Sus sentidos no están completamente operativos, tan solo a un 20% quizás. Eso le desconcierta. Se siente vulnerable, como una tortuga sin su caparazon. Intenta serenarse y observar el lugar en el que se encuentra, con los sentidos que si están disponibles en ese momento.
Está tendida en una cama. Que a su vez ocupa el interior de uno de esos pisos modernos que solo tienen una única estancia, diáfana. Un loft. Salvo el baño, que afortunadamente está separado. Le cuesta un instante encontrarlo y corre a su interior. En ese espacio más pequeño se siente a gusto. Lo primero que hace es orinar. Después, se despoja del pijama y de la ropa interior y se ducha. El agua acaba por despejar sus sentidos. Todos. Y vuelve la confianza. Bajo el chorro de agua caliente, aprieta los dientes y cierra los puños. Abre la boca, vuelve a cerrarla. Arde en deseos de gritar lo que siente, pero quizás estén escuchando. Así que lo piensa. No pueden saber lo que piensa. Sólo los que son como ella. Y no siente a nadie así cerca.
Está bien. Haré lo que quieren. Dejaré que se confíen. Y después me iré. Me iré lo más lejos que pueda. Me iré a la primera oportunidad. Esperaré al momento adecuado. Y no me encontrarán de nuevo.
Las lágrimas se mezclan con el agua caliente. El agua es cálida y dulce. Las lágrimas, calientes y saladas. Unidas llegan a sus labios. Intenta dejar de llorar. Imagina que su cuerpo es de metal. Un metal muy resistente, una aleación especialmente dura. Como la que se utiliza para hacer herramientas. El metal no siente. El metal no llora. El metal la protege. No van a volver a sedarla. No.
Pd: Es solo un relato. No es cómo me siento. Sino lo opuesto. Pero me gusta jugar a transmitir emociones intensas. Ira, desesperación en este caso. Ahora siento calma. Estoy mejor. Despacio, pero mejor.
Caprichos (7)
-Creo que os habéis caído bien-
Se lleva la bandeja con los platos vacíos y vuelve a dejarles a solas. Lo agradece. Acaricia al cachorro, lo abraza. De forma inconsciente utiliza su don para explorar al cachorro. Es muy diferente a explorar el interior de la mente de un humano. Pero siente su cariño y su alegría y eso le basta. Han conectado de alguna manera. Y presiente que él sabe que ella es especial. Él también lo es. En su rostro se dibuja una expresión de sorpresa, abre la boca y suspira. Todo encaja. Coge en brazos al cachorro y vuelve a la cama. En el lugar que ocupaba la bandeja, hay una carpeta color arena que no recuerda haber visto antes. Sin dejar de acariciar al cachorro, la abre. Papeles. Textos. Fotos. Fotos que parecen hechas desde lejos, con teleobejetivo. Un chico. Bueno, ya un hombre. Ventitantos años. Corriente. Ni feo ni guapo. Más guapo que feo quizás. Adivina timidez en sus gestos. Y una vida ordenada: los lugares en los que tienen lugar las fotos se repiten. Una calle. La puerta de un supermercado. Una estación de tren.
La voz de Virginia no le sobresalta, porque le ha presentido llegar.
-Como supongo imaginarás, ese va a ser tu objetivo.-
-No se a qué te refieres. ¿Objetivo? No soy un soldado.-
-No, por supuesto que no. Eres mucho más valiosa que un soldado. Si quiseras, podrías derrotar a toda una unidad con tus manos desnudas.-
-Pero no quiero ¿me escuchas? ¡No quiero! Prefiero dejarme morir antes de hacerlo-




