viernes, 7 de noviembre de 2014

A new day has come

Podría intentar escribir la entrada en inglés, pero aún escribo demasiado despacio. Esta amaneciendo. Miro la actividad de una ciudad distinta desde una habitación de hotel. La gente que camina por la calle en dirección a su trabajo. Los trenes de cercanías (sobre todo ut 465, Civia) que pasan en la lejanía. Los camiones de reparto que acuden a entregar sus mercancías. Algunos isotérmicos con frío.

Me siento un poco raro (revuelto) como ayer. Antes de desayunar he predesayunado unas galletitas saladas para poder doparme. Y ahora escribo junto a la ventana, mientras la ciudad despierta a mis pies. Me siento afortunado de estar vivo. Y de que haya gente a mi lado (físicamente o virtualmente) que me quiere y a la que quiero.

Buenos días a todos.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Caprichos (parte 4)

Silvana se estremece y el miedo, una descarga amarga y violenta inunda su ser. Cuando sus ojos logran acostumbrarse a la luz, acierta a ver a Virginia. Lleva una potente linterna en la mano derecha y, a su espalda hay dos personas más, a las que no ha visto nunca.

Sus sentidos, todos ellos, vuelven a estar operativos al 120% tras ese amargo despertar. Virginia está enfadada, cansada, quizás hasta furiosa. Sivana tiembla y no puede evitar volver a orinarse encima.

Virginia se acerca a ella, despacio.

-Tranquila, por favor. No vamos a hacerte daño. Es mas, me repugna haberte dejado atada aquí. Pero era necesario. Debías comprender que eres parte de nuestro equipo y que no puedes escaparte.-

Se agacha junto a ella, en cuclillas, y le acaricia el rostro. Parece no importarle ni el hedor del lugar ni el intenso olor a orina de su propio cuerpo.

-Voy a desatarte ¿de acuerdo? Después podrás asearte y cambiarte de ropa. Además me acompaña una médico que comprobará tu estado. Nos espera un viaje muy largo.-

Virginia corta las bridas de plástico que aseguran sus pies y manos y le ayuda a ponerse en pie. Entonces otra mujer se acerca a ellas. Debe ser la médico.

-Os voy a dejar solas. Tranquila, por favor.-

La medico tiene un gesto entre concentrado y amable. Le ayuda a quitarse la ropa y a asearse con toallitas húmedas. Después le proporciona ropa limpia. Silvana se siente mejor. Un poco mejor.

-Puedes sentarte aquí-

Una silla plegable de color azul. Sivana se sienta. La medico le tiende una botella de agua. Bebe con rapidez, tiene sed. Y después le da algo de comer, unas barritas de cereales.

-Ahora voy a auscultarte y a tomarte la tensión-

Comprueba su pulso, le toma la tensión y coloca en la yema del índice de su mano derecha un curioso cacharrito, una especie de pinza. No puede evitar leer en su mente cómo se llama eso: es un pulsioxímetro.

-Quedate aquí, por favor-

La medico se marcha y vuelve a los pocos segundos con Virginia y otro hombre. El hombre le da miedo. No es otro médico. Aunque no lleva uniforme, es un soldado. Una especie de soldado. Y va armado.

-Sivana, vamos a salir de aquí, al exterior. No intentes escapar. Por favor-

-No lo haré. Lo propeto-

-Espero que ésta vez cumplas tus promesas. Por nuestro bien y por el tuyo-

Por fin salen al exterior. Esta anocheciendo. Gracias a lo que ve y a los pensamientos que puede leer en las mentes de las personas que tiene al lado comprende dónde está. Los aseos de una antigua estación de tren, apenas un apeadero, abandonada. Sin uso. Los andenes siguen allí, pero no hay rastro de las vías, solo un lecho de grava.

Rodean los edificios de la estación. Silvana se deja llevar, obediente. Como una oveja. No le queda otro remedio.

En una amplia explanada frente a la estación hay un helicóptero de color gris. La médico lo conoce bien. Quizás no esa unidad en concreto, pero si otras.

Cuando quiere darse cuenta está en el interior. Le ajustan los arneses de seguridad del asiento.

-Silvana, estás muy cansada y necesitas dormir. Te voy a dar una pastilla y te quedarás dormida en pocos minutos-

Sabe que es una verdad a medias. Necesita descansar, pero sobre todo quieren que se duerma para que no sepa a donde la llevan.

Una diminuta pastilla, un trago de agua y en pocos minutos duerme. Entonces el piloto pone en marcha los potentes propulsores del helicóptero.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Despertares

Al salir del portal me he encontrado con una vecina y la he saludado con un enérgico buenos días. Suelo hacerlo casi todo con mucha energía y así me va. A ella le ha soprendido mi tono de voz, firme y alegre y que sonriera. Me ha dicho que felicidad o algo así. Le he contestado que aunque hace frío y es de noche ya es miércoles y ya queda menos para el fin de semana. Ha tomado su camino y yo el mío. Mientras andaba he pensado qué parte de mi optimismo tiene que ver con el medicamento que corre por mis venas y qué parte con mi determinación de seguir adelante y ser feliz.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Caprichos (III)

Autoequilibrarse. Silvana concentra su pensamiento en respirar despacio y acompasadamente. Y después, intenta, poco a poco, bajar el umbral de percepción de sus sentidos. De todos sus sentidos. Se imagina recorriendo una casa muy bonita al anochecer, cerrando contraventanas, bajando estores, corriendo cortinas. Y cuando el interior se queda en penumbra, un chico muy atractivo le abraza. Un abrazo cálido. Uno de esos abrazos en los que se le antoja que se para el tiempo. El chico sonríe, le acaricia la espalda y el pelo. Su mente es un remanso de paz. Se le antoja que él sólo desea mimarla, darle cariño. Cuando por fin se separan, rompiendo ese bello abrazo, el le lleva de la mano al dormitorio, sin dejar de sonreír y juntos se meten en la cama. Poco a poco, se queda dormida abrazado a él. Lo último que recuerda antes de dormirse es un susurro. Una promesa:

Llevo toda la vida esperándote. Quiero pasar el resto de mi vida contigo, y protegerte, hacerte feliz. Y darte placer. ¿Me enseñarás?

Pero solo es una fantasía. Al despertar la pesadilla continúa. Está atada de pies y manos, tumbada en el suelo sucio de una especie de baño publico. Eso es lo que más le enfada. A unos metros hay tres o cuatro puertas, que dan a sus respectivos cubículos con un retrete. Pero no le han desatado para ir al bajo y ha tenido que orinarse encima. Tiene sed y hambre, y un poco de frío. Y se siente sucia con mayúsculas. Su olfato, preciso (al igual que el resto de sus sentidos) percibe el hedor de los retretes, su propia orina, su sudor. No quiere llorar pero es inevitable. Vuelve a quedarse dormida, llorando. Sus preciosos ojos azules inundados en lágrimas.

Un tiempo indeterminado después, le despertó un desagradable chirrido metálico. Una bocanada de luz iluminó la estancia.

-Silvana, ¿qué vamos a hacer contigo?-

domingo, 2 de noviembre de 2014

Caprichos (II) (un relato)

La jornada laboral termina. Está un poco cansado. Quizás lo que más le agota es tener que relacionarse con sus compañeros y jefes. Pero ahora le resulta más fácil.

-Hasta mañana a todos. Que descanseis.-

Al pasar por delante de Ana, la vigilante de seguridad, decide intentar algo atrevido: cruzar algunas palabras con ella. Solo acariciar esa idea le hace casi tropezar. Empuja la bici, plegada, con la mano izquierda. En la derecha, el casco, la mochila en su espalda. Demasiadas cosas para solo dos brazos.

-Hasta mañana, Ana. Que lo que te queda de jornada sea lo más agradable posible. Que descases.-

-Vaya, no me lo puedo creer. Tres frases seguidas, Mario.-

No puede evitar sonrojarse. Abre la boca, y vuelve a cerrarla. Pero por fin logra articular algo.

-Es que ... Soy tímido-

-Ya me había dado cuenta. Pero además de tímido amable. ¿Sabes? A veces me siento invisible, como si fuera un mueble, una máquina. Hay gente que ni me saluda. Pero tu siempre lo haces, aunque te cueste. Lo creas o no es importante para mi-

Los ojos de Mario se abren como platos, pero a la vez sonríe.

-Verás, tu trabajo me parece difícil. No se si yo podría hacerlo. Y todos los trabajos son importantes. Somos personas antes que trabajadores. Por eso intento ser amable, aunque me cueste.-

-Pues lo consigues. Al 100%. Gracias.-

Ana sonríe. Mario mira su sonrisa y baja la mirada. Sonríe. Murmura un "hasta mañana" apenas audible y sale del edificio. Cuando transpasa el muro que delimita la parcela del edificio, despliega su bicicleta. Casco y guantes. El trayecto hasta el tren se le hace más corto recordando la sonrisa de Ana.

Una vez en el tren prescinde del libro y de la música. Un rincón del vagón, uno de esos asientos plegables cerca de las puertas, su bici plegada junto a él y el recuerdo de una sonrisa. No necesita más.

El tren se detiene mas tiempo de lo habitual en una de las estaciones. Con las puertas abiertas. Fuera anochece. Piensa que qué puede ocurrir. Muchas cosas. No dependen de él, así que intenta no impacientarse. Entonces un sonido inconfundible le llamó la atención. Un helicóptero. Acierta a ver su silueta recortada en la luz del atardecer. Las luces intermitentes. Es precioso. El fuselaje va pintado en tonos grises, cree acertar a ver. A pesar de que vuela a pocos pies del suelo, hay poca luz y no puede adivinar de que modelo se trata. Suspira. Le gustaría estar en su interior.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Sueño

Hoy el sueño ha sido complicado. Y el ánimo está un poco bajo. Pero mañana será mejor.

Caprichos (relato)

El despertador suena a la misma hora de siempre. Eso le da confianza. La rutina. No le gustan los acontecimientos inesperados. Abre los ojos, enciende la luz y apaga el despertador. Contempla un lugar conocido en el que se siente protegido. Su dormitorio. Esta lleno de cosas que le gustan: su preciado ordenador (ensamblado por él mismo escogiendo los mejores componentes) libros, cd's, películas y miniaturas de aviones y helicópteros. Por un momento se imagina a los mandos de un helicóptero. Quizás un Ec 145. En una misión de rescate. Pero no está nervioso. Sabe lo que tiene que hacer y el helicóptero es casi una prolongación de su cuerpo. Pero ...

No es real. Solo es un joven de ventipico años despertándose en una cama demasiado grande para él solo. Suspira. Se le va a hacer tarde. Ni siquiera tiene carnet de conducir. ¿Como va a pilotar un helicóptero?

La ducha le despeja y le hace sentir mejor. Después desayuna cereales y fruta viendo la BBC. Así practica su inglés. Además las noticias son igual de horribles en cualquier idioma.

En la calle es de noche. Le da un poco igual. En un rincón del salón/cocina esta su otro tesoro: su bicicleta plegable. De color rojo. Prefiere colores mas neutros para vestir, ya que no le gusta la atención. Pero se enamoró de aquella bici navegando por internet. Una locura, ya que costaba más de la mitad de lo que ganaba en un mes y cuando la compró ni siquiera sabía ir en bici. A veces se decía que Dios le había creado descompensado. Su mente era casi tan precisa como el procesador de un ordenador de última generación. Pero su cuerpo era torpe. Aun así, consiguió aprender a ir en bici, y ahora, cada día utilizaba aquella pequeña obra de arte hecha de aluminio para ir de casa a la estación de tren y de la estación al trabajo. Ahorra tiempo y es mas ecológico. Además, le gusta ir en bici. Le relaja. Mochila, casco, guantes y a correr, pero sin correr.

En apenas un cuarto de horas ha llegado la estación. La bici plegada apenas abulta y puede pasar inadvertido junto a su jinete en un rincón del vagón. Para que el trayecto se le haga mas ameno escucha música instrumental en su móvil y lee un manual de programación. Cuando quiere darse cuenta ha llegado a su destino. Está amaneciendo y la luz del alba se le antoja preciosa. En diez minutos está a las puertas de su trabajo.

Todavía se pregunta como ha llegado a trabajar en una de las empresas de informática mas importantes del mundo. Su expediente académico sólo era bueno, no brillante. En la entrevista personal se puso tan nervioso. Pero en la prueba práctica lo dio todo. Un ordenador. Lineas de código. Su terreno. Los dejó a todos impresionados. ¿Como alguien recién salido de la universidad podía programar así? Rapidez, precisión, incluso elegancia. Pensaban ofrecerle un puesto de becario, unas practicas... Pero al ver su talento pasó a ser programador junior directamente. Recordaba como lloraba de alegría y emoción cuando se lo contó a su madre.

Desde el primer momento le llamó la atención las extremas medidas de seguridad. Para acceder a la empresa no se utiliza una tarjeta convencional, sino sus huellas dactilares. Y en el hall de entrada hay una guardia de seguridad armada con un revolver. Se llama Ana. Le saca media cabeza (y él mide 170 cm) y observando sus movimientos sabe que podría tumbarle en un instante. Pero es muy amable. Siempre le saluda por su nombre e intenta entablar conversación con él. Le cuesta horrores, pero ahora, es capaz de hablar con naturalidad con ella. Aunque le intimida. Todas las mujeres le intimidan.

Es el primero en llegar. Siempre. Le gusta el silencio de la oficina a primera hora de la mañana. Guarda la comida en la nevera de la pequeña cocina/comedor y se sienta en su sitio. Arranca el ordenador y se sumerge en su medio vital. Las lineas de código.

viernes, 31 de octubre de 2014

Mejor

  • Es viernes
  • Hay una luz muy bonita (me gusta, y la cam nueva opina lo mismo)
  • He dormido razonablemente bien (con ayuda, eso si)
  • Tengo trabajo y me gusta lo que hago
  • La gente a la que quiero está razonablemente bien (incluida tu, Profesora)
  • Hoy tengo clase y aprenderé cosas interesantes
  • Todavía no he mandado a la mierda a nadie
  • Mañana es Noviembre
  • He hablado con una personita a la que quiero mucho

Alegría

Allegria
Come un lampo di vita
Allegria
Come un pazzo gridar
Allegria
Del delittuoso grido
Bella ruggente pena, seren
Come la rabbia di amar
Allegria
Come un assalto di gioia

Allegria
I see a spark of life shining
Allegria
I hear a young minstrel sing
Allegria
Beautiful roaring scream
Of joy and sorrow, so extreme
There is a love in me raging
Allegria
A joyous, magical feeling

Allegria
Come un lampo di vita
Allegria
Come un pazzo gridar
Allegria
Del delittuoso grido
Bella ruggente pena, seren
Come la rabbia di amar
Allegria
Come un assalto di gioia
Del delittuoso grido
Bella ruggente pena, seren
Come la rabbia di amar
Allegria
Come un assalto di gioia

Alegría
Como la luz de la vida
Alegría
Como un payaso que grita
Alegría
Del estupendo grito
De la tristeza loca
Serena
Como la rabia de amar
Alegría
Como un asalto de felicidad
Del estupendo grito
De la tristeza loca
Serena
Como la rabia de amar
Alegría
Como un asalto de felicidad
There is a love in me raging
Alegría
A joyous, magical feeling

jueves, 30 de octubre de 2014

Ira

Soy un desastre. (Pero solo un poquito)

Lo intento, pero la ansiedad y los nervios me pueden. (A veces)

No puedo más. (Mentira y gorda. YO PUEDO! COME ON PUSH!)

miércoles, 29 de octubre de 2014

Il dolore è temporaneo. La gloria è per sempre

El cielo cambia del azul infinito de los últimos días a pequeñas pinceladas de nubes blancas y deshilachadas. Tengo la tripa llena y casi media hora por delante. Salto a andar. Con mis pasos largos, rápidos, nerviosos, como todo yo.

Me encuentro mejor. Ya no pienso que me voy a quedar solo para siempre. Y son un poco desastre, pero sólo un poco. ¿Quién no lo es?

Hoy he recordado una frase y se la he apuntado en un post-it a una personita para que le sirviera de ánimo

Il dolore è temporaneo. La gloria è per sempre.

Que significa: el dolor es temporal, se acaba. La gloria es para siempre. Pero ¿cual es la distancia que separa la gloria de la tragedia? I don't know.

Escribo rodeado de gente, pero estoy calmado, aunque muero de sueño (espero hoy dormir mejor). No hay ruido en mi cabeza y a mi alrededor solo hay murmullos de conversaciones de trabajo, pero son como el sonido de la lluvia, casi relaja. Como la música de la lluvia.

Creo que estoy en el buen camino, será largo, pero me gustan los viajes largos.

Revisión

Estoy mejor. Algo mejor. Pero siento que avanzo muy poco a poco y con algunos retrocesos. Como el de ayer.

Ir al médico, incluso en un día complicado, me resultó más sencillo que la otra vez. Aclaré alguna duda sobre la medicación y el siguiente paso es ver a un psicólogo.

En el trabajo mi brusquedad (soy demasiado sensible y me enfado con facilidad) de nuevo me ha causado problemas y la segunda charla con el coordinador, que empieza a perder la paciencia. Yo no quiero ser tan brusco, pero aunque lo intente ahora mismo no se ser de otra manera.

Nunca verás esto pero GRACIAS!

A pesar de mi calma química para dormir, estoy despierto, y es muy pronto. Me da ansiedad pensar en ir a trabajar. No quiero que nada me altere. Hazlo o no lo hagas, no lo intentes.

Que fácil de decir.

Soy un desastre y nadie me va a querer nunca. Moriré solo, con mis bicis.

Me voy a quedar sólo para siempre.

lunes, 27 de octubre de 2014

Día 22: Calma e insomnio

Dentro de mi carácter nervioso, estoy tranquilo. Siento ... calma. Es una sensación extraña para mi, pero inmensamente agradable.

 No hay como hablar las cosas, para que todo quede más claro (aunque tengo la impresión de que nada ha cambiado, pero yo a lo mío).

Me siento bastante bien. No dejo de preguntarme que parte de ese "bastante bien" tiene que ver con mi cambio de enfoque, mi cambio de forma de tomarme la vida, y que parte depende del paraguas químico que tomo cada mañana. No lo se.

Lo único que sigue revuelto es el sueño. Llevo varios días, demasiados, sin dormir bien. Me acuesto, duermo algunas horas (2 - 3) me despierto, me acabo levantando, me hago una infusión, vuelvo a la cama, logro dormirme (o no), me vuelvo a despertar ... Y así pasan las noches. Se que tengo un as el la manga, otro paraguas químico, que me hace dormir del tirón, pero, tal y como me advirtieron, no quiero acostumbrarme a usarlo a diario. Solo los días menos bueno.

Si hoy pudiera dormir 6 7 horas ... sería feliz. Bueno, más feliz.

Pero bueno, poco a poco. Si.

sábado, 25 de octubre de 2014

Xchallenge

Challenge significa reto. Desafío. Mi vida en general es sencilla. Me gustan cosas sencillas. Pero internamente, anímicamente, soy complicado. Soy como un caballo desbocado.

Mi reto es calmarme, ser más equilibrado y más sociable.

El título viene de una preciosa BMW: la G 650 Xchallenge de 2007. Vuela, nene. Deja el barro y vuela.

"il pirata" (el pirata)

En las últimas semanas estoy intentando tomarme la vida con sentido del humor. Y, siendo como soy, es un humor un poco negro. No podía ser de otra manera

Ayer después de comer se me ocurrió añadir otra notita, sujeta con cinta adhesiva, a la caja de cartón que tengo encima de la CPU del ordenador en el trabajo, que suple la carencia de cajonera. A parte de una frase positiva en francés, cortesía de Marta (Il n'y a pas de problèmes, seulement des solutions), hay otro trocito de papel, con un nombre y un apodo.

Marco Pantani
"il pirata"

Como le dije a una compañera de trabajo unos años más joven que yo "llevo yendo en bici desde antes que tu nacieras" lo que traducido a un lenguaje comprensible para el resto del mundo quiere decir que llevo yendo en bici casi toda mi vida y que me gusta el ciclismo desde muy pequeño. Y uno de mis corredores preferidos era Marco Pantani. Un escalador puro, casi a la antigua usanza. Tenemos cosas en común. Incluso nos parecemos físicamente, aunque el era un poco más bajo que yo (menos de 10 cm, yo rozo los 1,80 m y el medía 1,72 m) y desde luego mucho más ligero (peso en torno a 70 kg y él, segun la wikipedia 54 o 57). Pero los dos tenemos ese físico alambroso, delgado, propio de los ciclistas y compartimos unas orejas grandotas.

Marco fue capaz de lo mejor y de lo peor. De conocer la gloria y el desastre. De ganar en un mismo año dos grandes vueltas como el Giro y el Tour, y de al año siguente ser expulsado del Giro por dopaje. Caer en las sombras de las drogas y morir por sobredosis de cocaína en un anónimo hotel.

Por eso ésta mañana y otras muchas anteriores al tomar mi pastillita milagrosa pienso "Marco, va por ti". Se que soy capaz de lo mejor y de lo peor, pero he de ser positivo. Y tomarme la vida con tranquilidad, optimismo y sentido del humor. Por eso alguna mañana yendo al cercanias en bici pensaba: voy dopado, esto seguro que da positivo en el control antidoping. Y me acordaba de Marco (QEPD) y pensaba "Marco, ésta pedalada va por ti".

Por eso, mi nuevo apodo es El Pirata. Soy experto en soluciones poco elegantes pero eficaces. Ya no soy un niño, pero afectivamente me siento un niño, porque en el amor apenas tengo experiencia, soy frágil y necesito que me quieran y me mimen. Me enfado con facilidad (pero enseguida pido disculpas) soy algo desordenado, casi anárquico, pero tengo buen corazon y casi siempre ayudo a los demás si está en mi mano (salvo si estoy enfadado).

Estoy vivo y entero. Hay gente que me quiere, y también, en general, se encuentran bien. Tengo casa y trabajo. No me puedo quejar. Y he de tirar para delante. Muchas veces, aun no teniendo un manillar entre las manos, intento pensar como si estuviera sobre la bici. ¿Que viene una cuesta arriba? Pues subes un piñón, o dos, o los que hagan falta, buscas la posición más cómoda sobre la bici, aprietas los dientes y para delante. Si es necesario, te pones un rato de pie sobe los pedales (se hace más fuerza, pero es más cansado). Y para delante.

Vamos, nene, para delante. Acabas de iniciar una nueva etapa en tu vida. Habrá cuestas arriba de impresión, momentos menos buenos, piedras, barro, lluvia ... pero también bajadas dulces, compañeros en el camino que te ayudan a seguir adelante ....

Buenos días y buena suerte.

viernes, 24 de octubre de 2014

Día 19 - Autoequilibrarse

Se que parte de la culpa es mía, por ser como soy, por mi carácter fuerte, inestable, volátil, impaciente, perfeccionista. Si. Como casi siempre se juntan el hambre con las ganas de comer, hay dos factores en conflicto que chocan. Si. Creo que he hecho lo que tenía que hacer, simplemente, y, aunque temo que el remedio pueda ser peor que la enfermedad (nunca mejor dicho, ya que objetivamente yo estoy enfermo).

Conclusiones positivas y constructivas, as usual:

  • Yo a lo mío y chimpún
  • Tengo que intentar calmarme, aunque me cueste horrores
Una vez más, luchando conmigo o contra mi. En medio del ruido humano (que es un poco menos intenso que en otras ocasiones) intentando aislarme del mundo con la ayuda de mis cascos guachis plegables y Explosions in the sky. Intentando sentirme bien, es decir, sentirme mejor todavía y pasar un día lo más agradable posible o lo menos cansado posible, llegar al finar de la jornada laboral con una sonrisa y aprovechar las clase de inglés. Y, sobre todo, poder dormir sin necesidad de ayudas químicas.

No va a ser fácil ...

PD: Al final, lo conseguí. Era un reto pequeño, pero muy importante para mi.

jueves, 23 de octubre de 2014

Positivo (+)

El insomnio es un viejo compañero de cama. A veces, por la noche, en vez de dormir, mi mente se empeña en dar vueltas y vueltas a ideas negativas, que me hacen daño. Aun con el paraguas químico corriendo por mis venas, hay noches que no lo puedo evitar.

Por eso intento pensar en cosas agradables y que a la vez, me gustan. Como por ejemplo, en bicis.

Anoche pensaba en la Btwin Nework 700.


Me encanta.

 

Tiene cambio en el buje de 8v.


Frenos de disco mecánicos.



Y además detalles prácticos como la cadena escondida bajo la vaina derecha y guardabarros de los grandes. Para moverme por la ciudad que me vio nacer, me parece la bici ideal.

 

Pero, como la mayor parte de las bicis que me llaman la atención, barata no es ...

(En homenaje a Marta, una prueba de la burra de marras en francés)






Mierda y cuchara

Mierda y cuchara by Marea on Grooveshark


Cuéntame
dime quién
te ha colgado el mar de las pestañas
y ahora dársena de estiércol se tornó 
la comisura de los besos

sed de limón
cimbrear como las espadañas
y en el hueco de mi espalda y la pared
cuelga tu nido del revés
y cada huevo parido es nada
y cada beso en la boca es nada
como si no hubiera pasado nada


Un reguero de luna será nuestra casa
de esta luna tan puta de pechos de plata
será el arrullar de la libertad
que tiene cogida pa ti y para mí en la goma de sus bragas

Cuéntame del llover
de los días de mierda y cuchara,
de la rara podredumbre del querer 

cuando no falta de nada,
porque sé que el saber 
no sirvió para dañar tus labios
y que te sobra todo lo que va después
del “yo te quiero” y “yo también”

y mi costilla arrancada es nada
y cada trino quebrado es nada
que fuimos, somos y seremos nada

Aguacero de soles caerá en nuestra cama
que sólo quiere amores de piernas mojadas,
y dejarnos prender
que no es menester
ponernos en pie,
tú como luna en celo y yo como una cabra

Regaré
sin querer
con silencio de estrellas tu cuarto
que no anhela más que el grito del papel
en el que he escrito mi quehacer
que nunca más servirá de nada,
si su tronío se queda en nada,
cuando su savia ya no riega nada.

MAREA - MIERDA Y CUCHARA

para mi niña bonita

miércoles, 22 de octubre de 2014

2004

Han pasado 10 años. Casi no lo puedo creer.

Entonces buscaba trabajo. Recién acabada la universidad. Búsqueda de trabajo, cursos, casi como éste año o hace un par. Me sentía pequeño. Por una parte, estaba orgulloso de haber terminado por fin la licenciatura en ADE. Se que hay carreras mucho más complicadas, pero a mi no se me antojó fácil. Por otra empezar a trabajar me provocaba más que nada, vértigo. Miedo. ¿Lo haría bien? Lo pasaba fatal en las entrevistas.

Todavía vivía con mis padres. Lógico, al no tener ingresos. Esa casa siempre será mi casa, pero necesitaba un poco más de intimidad y de silencio (lo que tengo ahora).

Ese año descubrí los blogs y creé mi primero. En blogia. Entonces blog.infoaragon. Y gracias a los blogs conocí a Marta, un sol de mujer, una gran amiga. Que lleva literalmente 10 años leyéndome. Gracias por todo. En 2004 nunca podría imaginar que acabaría teniendo un instante a tu hija en brazos.

Soy diferente al yo de 2004. Creo que un poco mejor. Pero me queda mucho por hacer. Un trabajo del que vivir, un lugar en el que vivir y alguien con quien compartir la vida.

Buenas noches y buena suerte.

martes, 21 de octubre de 2014

Un sueño pequeño

Ahora mismo, hablar contigo.

En unos días, abrazarte.

Y el mas grande de mis sueños sería despertar a tu lado.

Dicen que los sueños, a veces se hacen realidad.

Tu eres un sueño hecho realidad.

Me has ayudado tanto.

Te quiero mi niña bonita!!!!