En pocos metros, máquinas de volar y locomotoras preciosas. Casi como en el instituto.
Después de una consulta preciosa y de soltar lastre y contar las semanas surrealistas vividas, me siento mejor. La verdad es que la ayuda de A. y la ayuda de M. han sido determinantes en las últimas semanas, pero también la ayuda de personas que no tenían por qué.
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