Hoy no tenía mucha energía. Recuerdo despertar muy pronto, los audios maravillosos, pero llevar 2.5 horas despierto cuando debía sonar el despertador. He arrastrado el cansancio toda la jornada. Pero ha sido bonita. He trabajado codo a codo con compañeros maravillosos, que no gritan, que son profesionales y amables. He podido acabar tediosos cursos de PRL. Ha sido un día neutro.
Mi amiga Ágata es maravillosa. Compartir cada pequeño momento con ella. Me comprende y me hace sentir deseable y deseado. El mundo es menos hostil a su lado.
Tengo un nuevo neumático trasero mixto para mi vieja bici de montaña, con la que recorro la Baja Alcarria (literalmente, la he cruzado). Unos parches y un diminuto guardabarros para no mojarme el culo.
Ayer me corté intentando cambiar una bombilla, lo volveré a intentar sin prisas el fin de semana, o en la Alcarria, sin prisas. Con unos alicates de puntas, probablemente.
Me siento bien en mi piel, aunque tenga muchísima saturación sensorial y ganas de llorar casi cada día.
Soy como un Suzuki Wagon R. Tengo un diseño innovador y un motor avanzado, pero detalles arcaicos como el eje rígido trasero.
Y, el fin de semana, a pesar de los momentos surrealistas y de los colapsos, ha sido bonito y he descansado.
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