jueves, 5 de octubre de 2023

Paso a paso

Empiezo a anticipar y no soy consciente de que la primera semana de prácticas estoy en el sofá en calma después de un largo día de trabajo y sin apenas ansiedad ni ganas de llorar.

Paso a paso.

Me salto muchos pasos. Pienso en el trabajo a turnos y en las condiciones salariales. Y apenas es a primera semana de prácticas.

Primero a aprender y a disfrutar. Levantarme temprano empieza a ser rutinario, conducir, aparcar. Muchas novedades: lugares, rutinas, socializar con personas desconocidas (y algunas conocidas aunque con las que no tengo mucho en común). Enmascarar un poco pero, a la vez, estar en un tren precioso abriendo sus tripas. Lo que el curso pasado era teoría, ahora es algo tangible.

Tengo ropa de trabajo, aunque todavía no taquilla ni herramienta. Me hace ilusión.

Me quedan tardes para mí. Y mañana ya es viernes es mañana.

La primera semana de clase (que, objetivamente, son menos horas que las prácticas) resultó mucho más agotadora. No descansaba como ahora ni me conocía como me conozco ahora.

A recuperar cucharas. A pensar en prensa o en algún paseo o lego que montar el fin de semana.

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