La psiquiatra de la sanidad pública ha sido empática, muy correcta y amable. En 20' le he contado mi vida y la sanidad pública ya sabe que tengo un trastorno Autista (F84.0). Ha sido más agradable de lo previsto. Había una estudiante de medicina (como en 2014 con el psicólogo). He sido directo, amable, preciso. Como un grupo de alta gama de Shimano o SRAM. Quizás no el tope de gama, pero si un Zee o un X01. Preciso en las peores condiciones. Y tengo capacidad de disfrutar, aunque esté en la mierda muchos días.
Le he contado mi vida y me ha escuchado y entendido y me ha preguntado cosas que no esperaba, como si tenía esterotipias, que es que no -que es que si-. Pero me ha gustado (aunque me ha sentado mal a priori) que me preguntara cosas de autista.
Ahora estoy en una ut 465 en doble camino de Atocha. Ya he leído el informe y me ha gustado. Me queda por ver si tengo la medicación ya en la receta y volver a tener comprimidos bucodispersables.
Seguro que sí. (Si, ya tengo medicación y bucodispersable).
Me falta un casco integral, un cullotte largo o unos pantalones de BMX mejor, guantes y una bici cañera para pulverizar los tiempos en mi bajada virtual preferida.


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