El otoño de 2005, pero también el verano de 2006 (agotadores ambos).
Los cambios de tiempo, los cambios de estado de ánimo y la lluvia y los días más cortos. Las revistas de motos y coches como remedio contra los días sin ganas de nada y con muchas ganas de llorar.
Recuerdos que poco a poco va difuminando el tiempo y la memoria.
Quizás sea el comienzo de un relato. Me recuerda a algo que hilvané hace más de dos años. Quizás una R6 con carenado de fibra en una furgoneta y una chica joven y menuda camino de Calafat o del circuito de Albacete o de una retorcida pista de karts.
Abrigado bajo mi nueva sudadera negra, me siento en paz (aunque con algo de nostalgia). Y hay personas maravillosas que me quieren y que se acuerdan de mi.
Buenas noches y buena suerte.

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