Hace justo un mes pisaba por primera vez este lugar, que sólo conocía por fotos y mapas de Internet. Fue una mezcla de ilusión y un poco de vértigo. También el primer día. Ahora venir aquí es casi una "rutina" (en el sentido de que no me resulta complicado), sigo aprendiendo cosas, maravillándome con cada nueva tarea que logro hacer de forma autónoma. Y no me agobia conocer gente nueva (aunque sigo siendo más bien introvertido). La verdad, aunque me siento abrumado a veces y veo a los demás hacer cosas dificilísimas, me siento un poco más capaz, y estar rodeado de poderosas máquinas, aunque las vea solo de refilón, o atravesar el taller para ir a comer, es muy agradable. Y conducir (o maniobrar) puntualmente alguna de ellas es maravilloso. Quizás todo esto acabe siendo parte de un relato, además de parte de mi vida.
No debería estar escribiendo aquí, pero, como tantas otras veces sentía esa necesidad. La última vez fue hace un siglo, antes de la pandemia y del principio del fin anterior.
Ayer me costó dormirme pero he dormido bien y es precioso.
Al final estoy haciendo un poco mío este lugar, guardándolo en mi memoria. Aunque sea temporal. Todo lo que he conseguido en poco más de un año.
Buenos días y buena suerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario