sábado, 17 de octubre de 2020

 All that love and maths can do*


Burbuja de libros y revistas, además de mis propios universos en forma de relatos inconclusos, escritos en recambios cuadriculados. Música, en cintas de cassette. Pop y rock, pero también música instrumental, desde Mike Oldfield a Wim Mertens.

La literatura me ha acompañado y acunado desde que tengo uso de razón. Stephen King o un ejemplar de Bicisport o de Moto Verde. Siento pudor al describir las revistas que leía y que todavía leo, por si alguien en el mundo 1.0 me encontrara, tirando de ese pequeño hilo de Ariadna.

Escribir siempre me ha ayudado y, todavía me ayuda o alivia. Pocas personas lo han valorado, porque si leer no es una "forma de ocio" de masas (como si lo es ir a un bar o terraza a tormar unas cervezas), escribir es todavía más raro. Y no es "util". Pocas personas viven de ello. "Eso no te va a dar de comer, son tonterías, tu estudia". Eso es lo que escuché decenas de veces. Si invalidaban las cosas que me gustaban y mis propias emociones ¿cómo iba a expresar mis emociones? Aprendí a guardar y a escribir lo que sentía. Aprendí a sentirme sólo rodeado de gente y a sentirme acompañado en soledad, rodeado de libros, de revistas, de música y, más tarde, con maravillosos contenedores multimedia llamados "ordenadores". Ahora llevo un ordenador mucho más poderoso en el bolsillo y, a través de blogs y RRSS, si que puedo compartir cómo me siento.

De todas formas no les culpo, yo habría hecho lo mismo en su lugar. Estudiar, encontrar un trabajo, era lo importante. Que tuviera ganas de llorar cada día y ganas de morir intermitentes, no era tan urgente.

Ahora que vuelvo a ser estudiante, recuerdo todo esto. Recuerdos las burlas, cómo se señalaba al diferente. Pero también las pocas personas con gustos semejantes a los míos, sobre todo en el instituto.

*Canciones de The durutti column como título a mis entradas.

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