miércoles, 6 de noviembre de 2019

Venga

Vamos.

Un piñón para abajo. Y si hay que subir un par mañana, pulsando a fondo el gatillo con el pulgar de la mano derecha (creo que suben tres o cuatro) pues se hace.

Tres semanas bajo la lluvia. Y sin paraguas. Porque yo mismo soy mi propio paraguas. A veces un chubasquero hecho con una bolsa de basura, otras un sofisticado impermeable de Gore-tx.

Y aunque me ladren, me calmo. Estoy (estamos) por encima del barro. Y rodar por una pista embarrada con un potente N5 completamente de lado tiene su encanto. Total, sólo necesitaba una pequeña puesta a punto, un experto ingeniero que ajustara el coche a mi estilo de conducción tan peculiar.

¡GRACIAS! ¡BUENOS DÍAS!


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