Soñé que eras profesora de universidad en Madrid y nos enseñanzas tu despacho lleno de libros y de cuadros pintados por ti. Quizás eras una especie de científica, porque hablabas de agujeros negros.
Te seguía apasionado el deporte. Y también tenías dos hijas.
Pero no eras tú en realidad, sino uno de mis muchos amores platónicos. Soy experto en amores platónicos. Aquella compañera de trabajo de hace más de diez años (en realidad ya son 14). Por aparecer hasta en el sueño salía otro compañero, ésta vez actual, con el que mi relación es inexistente. De esas personas que cuanto más lejos (sobre todo para no oírla) mejor.
Son extraños y caprichosos los sueños. Tengo un poquito de sueño y estoy blandito pero me siento globalmente bien. Aunque hoy llueva. Aunque me cueste horrores escribir todo aquello que no sea el blog y Twitter.
Buenos días y buena suerte.
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