Todo esto despertó en mi viejos fantasmas. Si el proyecto se acabaría pronto y si tendría que volver a buscar trabajo. Si fuera así, tampoco se acaba el mundo.
Ha cambiado el tiempo, es más de otoño. Luz más suave, alguna tormenta. Pero también agradable. Le tengo respeto al otoño por si vuelvo a sentirme mal como el año pasado en noviembre. Pero no tiene por qué.
Estoy en el lugar que llamo gatolandia. Y acabo de dar una deliciosa vuelta en bici. Pequeña pero muy agradable.
Puedo usar el móvil como punto wifi para navegar con el ordenador grande.
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