De momento la vuelta ha la rutina ha sido bastante agradable. O al menos, no desagradable. La calma es preciosa, acariciadora. Una marea imparable de natillas y arroz con leche.
Interactuar con otros humanos no ha sido para nada desagradable. Ni siquiera una pequeña incidencia me ha alterado. El mundo no ha cambiado pero yo sí.
Y ahora todavía me queda una larga tarde para descansar.
Como un sofisticado embrague de carreras, capaz de transmitir muchos caballos.
Buenas tarde y buena suerte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario