sábado, 8 de julio de 2017

Después de la lluvia, detrás de la lluvia

Diluvia en el camino recorrido literalmente cientos de veces. Por lo menos llevo paraguas y un chubasquero fino que no llegué a sacar de la mochila. Me mojo un poco: brazos, pies y bajos de los pantalones. Pero resulta casi agradable.

He arrancado el ordenador grande, cosa que no hacía desde hace semanas. Me estoy acomodando. Ayer ante una pregunta habitual decía "pues no está tan mal". Es verdad.

El diario. Hace 10 años, sin "mi espacio" y mucho más en precario. Es un alivio tener mi propio espacio, nuestro propio espacio. Y tareas definidas y cosas por hacer siempre, también.

Añorando los fines de semana, aunque solo sea para comer, dormir mucho, ver series y películas, fotos de bicis y demás en el ordenador, leer un poco. Como entonces.

Recordando hace 10 años. A pesar de haberme acomodado y seguir siendo una persona bastante tímida y poco sociable, siento que todo es mejor. Para todos.

Ayer recordaba post anteriores. Pudor. Sentí algo de pena. No es culpa mía, pero no me alegran los errores embarazosos ajenos. Porque en parte me reconozco, Mucho.

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