martes, 25 de abril de 2017

Miraba cuadros que eran puertas cerradas recostado en un diván de hotel*

... de una ciudad del sur, no se en que año, quizá en el noventa.
Conmigo mismo a solas, y sin saber darme descanso.

(Manolo García / En una playa calma / 2004)

¿Cuanto tiempo necesitas para autoequilibrarte? ¿1/2 hora es suficiente?

Más que tiempo (que también), lugar y silencio. Pero tenía camino que recorrer y lugar al que ir, aunque fuera un supermercado. Además, la temperatura era agradable, y el cielo nublado casaba perfectamente con mi estado de ánimo.

De nuevo, un huracán. Al final pude calmarme (fundamental) y hacer lo que tenía que hacer, de forma precisa y detallada, dejando constancia de todos y cada uno de mis pasos. Lo que por una parte me servía para aprender (para el futuro) y por otra, al menos en parte, me calmaba.

El día preciso. Vuelvo a tener pudor, ahora, cuando escribo o intento describir/escribir ese momento, de la forma más desdibujada posible, pero a la vez de la forma más detallada posible.

X3. Si. Algo así podría ser. Un cambio de 8v sencillo y de batalla, igualmente montado en una bici urbana de batalla, con transmisión 1x8 y frenos de disco mecánicos (o incluso unos Vbrake más o menos decentes).

 

Llegué con 2 o 3 minutos de margen. Perfecto. Distinta sala, y al final hasta distinta postura (recordaba otro "episodio", cuando me tuve que preguntar mentalmente durante un instante qué era boca abajo, porque estaba algo nervioso y hasta eso lo tenía que re-pensar). Pero las mismas atenciones y la misma conversación fresca y muy interesante. Hay minutos que se hacen eternos y horas que pasan en un instante. Pero esa es otra historia -lo mucho que me cuesta socializar y lo mucho que agradezco el contacto humano ... cierto tipo de contacto humano-.

En una playa calma. Recordando las enseñanzas de la que fue compañera, maestra y amiga, y también del psicólogo. No puedo calmar la tormenta pero me puedo calmar a mi. Pero cuando tu eres -a veces- la misma tormenta, ese viento del Adriático de 164 cv del que hablaba en otro post, a veces es complicado poder calmarse a uno mismo. Porque calmarse es una de esas cosas que uno ha de hacer por si mismo y es difícil que otra persona pueda ayudar a calmarte. Mejor dicho: en el momento en el que necesitas calmarte más que nada es difícil que esté a tu lado y disponible esa persona que con palabras, caricias y abrazos puede ayudar a calmarte, a que te sientas mejor.

Al final, todo lo que pasó en la segunda parte del día, me sirvió para calmarme y de vuelta en el tren de la bruja, lo ocurrido al filo de la mañana se me antojaba lejano. (Y evitar entrar en bucle, aunque me cueste.)

"Y mi andar ya es tan lento que solo te siento muy de vez en cuando, un instante en el vértigo de alguna canción" (Manolo García / Malva)

"Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento."

"Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas."

(Luces de Bohemia - Ramón María del Valle-Inclán)

El callejón del gato cierra hasta mañana. Y en realidad las cuestas son menos cuestas y si lo son, metes el 34 y para arriba.

Además tengo el mejor compañero -ahora mismo de cama, porque escribo desde la cama- que jamás pudiera imaginar, Marco, el gato pirata, está ahora mismo a mi lado, noto el calor de su cuerpo en mi espalda y sólo su calor y su presencia me hacen sonreír ...

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