Semana de vuelta. Trabajo, ejercicio. Me preocupaba que tanto tiempo delante del ordenador me cansara los ojos. Pues si, pero solo un poquito. Pensaba que después de una semana en reposo igual se me había olvidado hasta la contraseña. Pues no.
Consigo centrarme en mi trabajo y ya. Y derrochar amabilidad y simpatía, además de profesionalidad, da sus frutos. Me canso menos y canso menos.
Mis nuevos ojos me encantan. Solo me molestan las luces por la noche. Y de día, los fluorescentes. En la calle, las gafas de sol son imprescindibles. Y como la luz es cambiante, mejor fotocromaticas.
Entender, comunicar, amar. Soy feliz.
Y unos pedales chulos no vienen mal
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