En el blog anterior (en el discreto, quiero decir) también describía mi paso por el fisio. De eso han pasado AÑOS literalmente.
El año, a parte de con otras cositas, empezó con leves molestias (pero bastante incómodas) en el pulgar de la mano izquierda. El médico de cabecera apenas de dio importancia, pero ahora se han reproducido en el pulgar de la mano derecha (y soy diestro).
Así que, siguiendo mi protocolo de mejora personal (pdmp) ayer pedí cita para el fisio. No es un dolor insoportable, pero ahora cojo las cosas casi con miedo (tengo fuerza en las manos, bastante) a hacerme daño.
Sigo en el camino. Mis (bellos) ojos verdes ven perfectamente y el ejercicio me sienta bien. Resulta muy relajante: me canso y durante esos 50 minutos me concentro en el esfuerzo y olvido la rutina a veces tediosa del trabajo. De haber sabido que es tan agradable (aunque cansado) habría empezado antes .... Pero todo tiene su momento.
Sigo ignorando la pasividad e infantilidad que me rodea (por fin lo he conseguido) y centrándome en las cosas bonitas de la vida ...
Y para desconectar, nada mejor que pensar en ... ¡bicis!


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