jueves, 26 de febrero de 2015

Final del final y nuevo principio. FELIZ FELIZ

El sueño se transformó en pesadilla, en incertidumbre y frustación. Todo junto. Los desencuentros. Todo.

Había aceptado que era el final de algo y el comienzo de otra cosa y ya. Pero un nuevo desencuentro me volvío a entristecer y a desestabilizar.

Y entonces surgió algo maravilloso. Tan inesperado como tremendamente hermoso.

Sigo pensando en "mi mal", en los enfectos secundarios de la medicación que tomo, en la terapia, en el médico, la primera vez que fui al médico por ese motivo, lo mucho que me afectan las cosas que no deberían y en mil cosas negativas más.

Pero a la vez puedo pensar en el amor que rezuma por los poros de mi piel, en el deseo, en la complicidad, en el aprendizaje mutuo.

Mi brusquedad cierra las puertas de golpe a veces. Ayer no quería. Yo la quiero ayudar independientemente de lo que pudo ser y no fue, aunque sienta que a veces se ha aprovechado de mi. Dejar la puerta de esa manera en que se abre con un simple tirón sin usar ni llave ni picaporte. Pero no depende de mi. Soy dueño de mis acciones, y en parte de mis sentimientos, no de lo que hacen y dicen los demás.

Te deseo lo mejor. Cierro la puerta despacio y abro otra.

Abro una puerta de luz y de sabiduría, de amor, de cariño, de sinceridad, de amabilidad.

Aún mis emociones no están reguladas al 100% y por eso siento ganas de llorar y no he dornido al 100% sino 5 horinas. Pero soy feliz feliz.

Te quiero.

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