Aunque mi lema sea "para atrás ni para coger carrerilla" hay veces en las que los acontecimientos me hacen retroceder. Da igual que clave mis uñas de gato en el sueño. Las cubiertas buscando tracción, los tacos pugnando por encontrar suelo firme en el que lograr avanzar. Pero fue imposible. El viernes y todo el fin de semana en general fue un paso atrás, una vuelta a la angustia, a las ideas feas que ni siquiera aquí debo citar y al insomnio. Tuve que recurrir, dos noches seguidas, a la pastilla de emergencia para poder dormir, más o menos, lo que debía. Hay veces en las que me gustaría poder dejar de pensar. Si.
Pero con la ayuda de varias personitas, pude seguir adelante. Y con mi propio esfuerzo, por supuesto. El camino es largo, pero estoy algunos pasos más cerca de mi objetivo: encontrar la calma, el equilibrio, sin necesidad de medicamentos de por medio.
¡GRACIAS! ¡BUENOS DÍAS!
Yo también, en su día, usaba la expresión del comienzo de tu post, pero al final, hay cosas, situaciones y personas que te hacen replanteartelo. Si es dar un paso atrás para poder continuar mejor, y con equilibrio, adelante. Lo malo es quedarse atrás y no avanzar.
ResponderEliminarNo avanzar es malo. Peor es caer, tropezar, y tener que volver a levantarte. Soy como un junco: me doblo fácilmente pero vuelvo a recuperar la posición anterior con la misma facilidad. Pero he llegado a temer romperme. Por eso fui al médico. Estoy en el camino. Gracias por estar ahí
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