Viernes
El día empieza con lluvia. La música de la lluvia es el mejor fondo para dormir, sobre todo cuando llevas semanas en las que te cuesta horrores dormir lo necesario. La lluvia es necesaria pero a la vez me acuerdo de la gente que trabaja en la calle (más de la que parece) y siento pena por ellos.
Hoy la bici se queda en casa, le doy descanso a mi vieja compañera de fatigas y me lo agradece. No le gusta la lluvia y además, aunque soy un buen jinete, teme que nos caigamos. Para protegerme de la lluvia llevo un chubasquero/gabardia negro y un paraguas. Pero, más importante que todo eso, no llueve en mi mente. He pasado una buena noche, he descansado y empiezo el día tranquilo y con fuerzas.
Mientras desayuno me da tiempo a dibujar una frase preciosa:
La lluvia puede mojar mi cuerpo, pero ya no llueve en mi mente.
Resurgiendo de las tinieblas de la desesperanza vuelvo a la carga. Mis armas son la palabra, la empatía, el trabajo y el cariño. Puede que no sea el más simpático ni el más extrovertido (desde luego). Ni el más diplomático. Peco de ser demasiado sincero y directo, a veces (y así empezó todo). Sólo se ser yo. Un nuevo yo, más calmado, más sosegado. Pero yo, de todas maneras.
Buenos días y buen fin de semana. Vuelvo a tener mi eslinga preparada, para quien le haga falta.
Muy buena frase, me alegro por esa mejoría.
ResponderEliminarMe alegro de que te alegres. Es sólo un primer paso, pero un buen primer paso.
ResponderEliminarGracias por tus comentarios