Estirado cual largo es en el sofá. Escribiendo. Siente que ha vivido en su propio mundo hecho de sueños. Porque le resultaba más sencillo soñar que vivir. Pero hasta el más dulce de los sueños puede convertirse en una pesadilla.
Despierta. La vida le asusta. Pero también hay instantes maravillosos. Cosas que aprender. Personas por conocer.
Despierta. Y el sentimiento que bulle en su interior ... Por una vez es la calma.
Es muy pronto o muy tarde, según se mire. La ciudad despierta y yo ya delante del ordenador.
He dormido bien (aunque al no tener más despertador que el reloj de pulsera me preocupaba no despertarme a la hora habitual y eso ha hecho que me despertara dos millones de veces) y en general, me siento bastante bien, aunque blandito y sensible.
Hoy es otro día importante. Llevo desde ayer pensando que decir. Bueno, desde mitad de semana hasta ahora. Y se ha ido modificando. En fin ...
Pensemos en bicis, obviemos el ruido omnipresente y concentrémonos en trabajar lo más eficientemente posible.
Escuchar su voz primero, y luego poder verla y darle un beso fue lo mejor del día. Es lo realmente importante. He de aprender a relativizar. En ello estoy.
Dormiré en la que fue mi cama. Dormiré bien porque el sueño llama a la puerta del lacrimal. Y me encanta estar tranquilo y dormir bien.
Me gustaría poder ayudar a la gente que me importa, pero. No se cómo.
No hay repuestos para las personas. No hay despiece. Mis herramientas no sirven de nada. Mis escasos conocimientos y aptitudes tampoco. Impotencia.
Quizás sólo pueda sacar una cosa en claro. Debo curarme, por mi, y por la gente que quiero. Para poder ayudarles. Para no preocuparles. Pero sobre todo, por mi.
La semana empezó y quizás continuó con el regusto dulce del final de la semana anterior. Pero al dulce se suma otra sensación, totalmente amarga. Como el vómito que sube desde el estómago. Tristeza. Debo intentar que no me afecte demasiado aquello que, aunque duro, triste, no puedo cambiar, no depende de mi, no está en las manos de un simple mortal. Quizás sólo esté en manos de los médicos o en las manos de Dios, si es que existe.
Pero me cuesta horrores. No soy una máquina, soy humano y muy sensible. Impotencia.
Creo que nunca había comenzado una entrada desde los andenes de una estación de tren. Una mañana más, en el andén que da acceso a las vías 5 y 6, esperando un tren que se retrasa. Waiting for a train.
Todavía es de noche. Desde aquí no puedo ver el cielo, pero lo sé. El tren llega y me acomodo en su interior, en el estómago de una enorme criatura de metal capaz de acoger a cientos de personas en su seno y capaz de rozar los 120 km/h.
El amanecer me sorprenderá ya delante del ordenador. Tengo un poco de sueño, pero no demasiado. Vuelvo a conseguir dormir bien. Siento calma y esperanza. Me siento a gusto en mi piel.
Vivo en el reino del ruido y para que el ruido humano no aumente mi ansiedad, me concentro en respirar, en la música de los cascos chachis, y en escribir. Y en pedales.
Empieza la semana. Parece que ha empezado mejor que la anterior, seguro que si. Vuelvo a dormir bien, casi perfecto. El ánimo está mejor (aunque frágil). Ya me he acostumbrado al nuevo horario (es la cuarta semana).
pd: los pedales son unos Crankbrothers 5050-2 de plataforma, tipo bmx. Sinceramente, ahora como más cómodo me encuentro es sobre unos pedales de plataforma, sin siquiera rastrales. Y en la bici que más cómodo me encuentro es en la nueva.
¿Por donde empiezo? No quiero darle vueltas siempre a lo mismo y que cada post sea un resumen de cómo me siento. Pero ... hoy no voy a lamentarme. Porque me siento mejor.
Hace una semana que no tomo nada para dormir. Y por primera vez en muchas semanas, he dormido mucho el fin de semana. Me despierto muchísimas veces, pero me vuelvo a dormir.
Supongo que la medicación me ayuda, pero también mi esfuerzo personal, porque con esa misma medicación llevo más de cuatro meses, y hay noches que no he dormido apenas nada -y me he sentido bastante mal-, y además, tomando a veces a parte algo extra para dormir (que a decir verdad los Días Muy Malos apenas me garantiza 3 o 4 horas de sueño o menos).
Salgo de mi burbujita. Intento comunicarme más con la gente. Y casi hago cosas de persona normal.
Sigo muy sensible, casi todo me afecta y me enfado con facilidad, pero un poco menos. Y las bajonas, aunque siguen llegando más de lo que me gustaría, son más suaves.
Me queda mucho por hacer. El pasado sólo sirve para aprender de él. No tiene sentido pensar que hubiera pasado si ... Ni pensar "soy muy mayor para cambiar". Cualquier momento es bueno para empezar un viaje interior ...
Y además ... La biciterapia. Las bicis no son personas. Mi familia y amigos si. Pero pensar en bicis me distrae y me aleja de ideas feas. Eso y algún capricho electrónico. Y pasear en bici. Carpe diem.
Pensando en mejorar mi bici urbana, quizás lo primero sean unos pedales decentes. De plataforma, por supuesto, como los que trae de serie, pero con cuerpo de aluminio y no de plástico y rodamientos de calidad. Lo principal son los rodamientos, porque un cuerpo de fibra resistente y con buen agarre, pero no dañino con espinillas y ropas, tampoco estaría mal.
Una sensación conocida. No participar en una conversación. Quedarse al margen. Escuchar, tomar notas, asentir, emocionarse.
Pero estaba allí para contar lo que me preocupaba. Fui el último en hablar. Pero hablé. De cosas que duelen. Saliendo de mi burbuja. Admiro a los compañeros y compañeras. Muchas cicatrices de la vida y siguen adelante.
Saliendo de mi burbuja. Relacionandome con gente. Soy humano y necesito contacto humano. Soy frágil. Y un simple comentario me afecta. He de construirme un paraguas para el estado de ánimo. Una coraza flexible y translucida. Hecha de algún sofisticados material compuesto. Una cúpula transparente, como en la ktm rallye 450.
Y al salir, llovía. Como el primer día. Una metáfora. Agua que limpia, pero escuece. Que revuelve. Pero que cura. Me queda mucho por hacer pero estoy en el camino.
Esta es la vida del emigrante
del vagabundo del sueño errante.
Coge tu vida en tu pañuelo
con tu pobreza tira pa´lante.
Si encuentras un destino
si encuentras el camino
tendrás que irte a ese lugar
el polvo del camino
cubre tu rostro amigo
con tu miseria a ese lugar.
Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
y la justicia te maltrata sin piedad.
Todos hermanos. Todos farsantes
hacen mentiras con las verdades
buscas trabajo y tienes hambre
pero no hay sitio p'al emigrante.
Si encuentras un destino
si encuentras el camino
tendrás que irte a ese lugar
el polvo del camino
cubre tu rostro amigo
con tu miseria a ese lugar.
Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
Y la justicia te maltrata sin piedad.
La tierra de occidente, ya no tiene vergüenza,
arrasa nuestra tierra, nos roba la riqueza
¡Qué bien se come de restaurante!
¡Cuánta miseria pal emigrante!
¡Qué bien se come de restaurante!
¡Cuánta miseria pal emigrante!
Nuestros hijos se mueren.
Estómago vacío. Tú lo ves por la tele
después de haber comido.
Nuestros hijos se mueren.
Estómago vacío. Tú lo ves por la tele
después de haber comido.
¡
Qué bien se come de restaurante!
¡cuánta miseria pal emigrante!
¡qué bien se come de restaurante!
¡cuánta miseria pal emigrante!
Un dios maldijo la vida del emigrante
serás mal visto por la gente en todas partes
serás odiado por racistas maleantes.
Y la justicia te maltrata sin piedad.
Somos distintos, somos iguales. Pero en la calle nadie lo sabe. Pan para todos. Tenemos hambre. Pero los ricos no lo comparten.
Celtas Cortos - El Emigrante (Sonaba allá por agosto/septiembre/octubre de 1996)
Pero precisamente expresar mis sentimientos es algo que me cuesta y a la vez, cuando lo consigo me alivia. En fin ... "no me cuentes tu vida".
Al final cada uno llevamos nuestro saquito de problemas y tristezas y nadie más que nosotros puede cargar con él. Recrearse en la tristeza solo sirve para hacerse más daño. Pero ocultarla, o no expresarla, tampoco soluciona nada.
Podía haber sido un día más. Ayer. Pero no fue un día más, sino un día especial. En parte.
Fui capaz de sobreponerme a un pequeño contratiempo. Me supo mal que algo sin importancia me alterara, pero a la vez sentí que me alteraba menos que antes y que, al menos en un pequeño grado, era capaz de controlar mis nervios.
Lo otro no lo esperaba. La sinceridad. La comprensión. Y sus palabras me sorprendieron y alegraron. No pensé, por ejemplo, que le interesara el dibujo. Y que pudiera apreciar, como yo, la infinita paleta de colores rosados del cielo del atardecer.
Ahora es muy pronto o muy tarde y me he desvelado. Pero estoy sereno. Tranquilo. Y necesito escribir, para que la niebla del olvido no arañe este pequeño recuerdo.
Sabía donde estaba (más o menos) y dónde quería llegar. Con un coche o una moto hubiera bastado con seguir los carteles. Pero en bici no me valía cualquier camino. Tenía que ser una carreterina o un camino, no una autovía. Y al no conocer el lugar, no lo encontraba. Estaba a punto de sacar el móvil y usar google maps cuando encontré una solución mejor: ¡Preguntar!
En una rotonda me encontré con compañero ciclista y le pregunte. Se ofreció a enseñarme el camino. Me llevó por pistas y senderos preciosos. No era el terreno más adecuado para mi bici urbana/híbrida, pero descubrí que se puede hacer campo con ella y que mi técnica no está tan oxidada. Y que aunque sea tímido y vergonzoso (pero cada vez menos) soy capaz de preguntar. Hacía años que no iba en bici acompañado.
Disfruté muchísimo. Y se que estoy en el camino. Y que me equivoco y tengo mal genio, pero se pedir disculpas.
A veces me vienen pensamientos negativos ... Casi cada día.
¿Por qué me siento mal, deprimido, ansioso, insomne ... si lo tengo todo? Modestia a parte, soy razonablemente inteligente y atractivo, tengo trabajo, casa, una familia maravillosa, amigos (muy pocos, muy buenos), mi niña bonita, bicis, estoy sano ...
Da igual por qué me siento así. Lo importante es trabajar para dejar de sentirme así. Cambiar culpa por responsabilidad. Soy responsable de lo que hago.
Y cuando me vengan esos pensamientos negativos, a pensar en otra cosa como por ejemplo ...