Me gustaría poder ayudar a la gente que me importa, pero. No se cómo.
No hay repuestos para las personas. No hay despiece. Mis herramientas no sirven de nada. Mis escasos conocimientos y aptitudes tampoco. Impotencia.
Quizás sólo pueda sacar una cosa en claro. Debo curarme, por mi, y por la gente que quiero. Para poder ayudarles. Para no preocuparles. Pero sobre todo, por mi.
La semana empezó y quizás continuó con el regusto dulce del final de la semana anterior. Pero al dulce se suma otra sensación, totalmente amarga. Como el vómito que sube desde el estómago. Tristeza. Debo intentar que no me afecte demasiado aquello que, aunque duro, triste, no puedo cambiar, no depende de mi, no está en las manos de un simple mortal. Quizás sólo esté en manos de los médicos o en las manos de Dios, si es que existe.
Pero me cuesta horrores. No soy una máquina, soy humano y muy sensible. Impotencia.

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