lunes, 31 de agosto de 2020

Los Ángeles

Acabo de volver pero mi corazón está en otro lugar con un ángel que me ha acompañado y cuidado desde Junio. La mayoría de personas a las que puedo llamar mis amigos me han conocido con ansiedad, medicación, siendo desagradable, agobiado, malinterpetando todo. Aun así me quieren y están a mi lado.

Cuando estoy "bien" (con poca ansiedad) soy amable, peculiar, pero una buena compañía. Entonces quererme es relativamente fácil. Quien me quiere conociendo "mi verdadero yo" tiene mucho mérito.

Gracias. Bienvenida al Ejército de los Serafines*.

Y no me olvido de los otros ángeles, que, hasta puede que me hayan salvado la vida. Y no es una exageración.

Rojo. El color de la rabia (quizás) pero también de las emociones. Azul. Bleu, blanc, rouge.


*Los serafines son, de acuerdo con teología cristiana, los primeros de los nueve coros o tipos de "espíritus bienaventurados" de la angelología cristiana. Pertenecen al orden más alto de la jerarquía más elevada.




J. Schiller, Berlín. Parte 4

Erika acercó su boca a la oreja de Koen.

-¿Cómo vas a cobrarte éste favor?

En el interior del espacio destinado a la carga del Aeritalia G222 de la Fuerza Aérea Italiana el ruido era ensordecedor. Los únicos pasajeros, Koen y Erika ocupaban transportines contiguos, anclados al fuselaje de la aeronave.

-No has cambiado un ápice. Siempre tan directa.

-A mi edad, es difícil cambiar. Movilizar un avión de transporte en menos de 12 horas, que no pertenece a la flota de la ONU y, además, vacío, tiene un coste importante. Habrás tenido que pedir algunos favores, que tendrás que devolver.

-Digamos que es un razonamiento cercano a la realidad.

-¿Qué quieres de mí?

-Que vueltas a la ONU.

-Eso no puede ser. Soy consecuente con mis decisiones. ¿Qué otra cosa quieres de mí?

-Que toques el piano.

-¿Sólo eso? En cuanto tomemos tierra tocaré algo para tí. Espero que mi piano no esté dañado ...

-Me encantará oírte. Pero, una base militar no es el mejor lugar para tocar el piano.

-¿Y, que lugar sería el más adecuado?

-Jerusalén.

-Koen, júrame que tú no tienes nada que ver en el robo de mi piano.

-¿Tan retorcido me crees?

-Casi.

-Hay un concierto de la ONU pasado mañana en Jerusalén. Era casi perfecto.

-¿Era?

-Faltaba algo. Faltabas tu. Desde que se comenzó a organizar el concierto, me hubiera encantado que tú tocaras.

-¿Por qué no me lo pediste?

-Porque, al ser organizado por la ONU, temí que te negaras.

De la cabina de mando del avión emergió una silueta uniformada. Se acercó a ellos.

-Aterrizaremos en 15 minutos.

Una vez se hubo marchado, Erika y Koen continuaron la conversación.

-¿Cuál es tu respuesta?

-Si el piano está en condiciones, tocaré.

-Hasta donde yo sé, está intacto. 

-Pero habrá que afinarlo, al menos.

Koen consultó su reloj.

-El afinador ya debe haber llegado a Barajas, en un avión más cómodo que éste.

-¿Ya no te gusta viajar como un paracaidista? ¿Te sientes más cómodo en un despacho que en la bodega de un avión?

-Tocado y hundido.

El G222 viró hasta quedar alineado con la cabecera de la pista 27 del Aeródromo de Cuatro Vientos.

-¿Por qué en un aeropuerto tan pequeño? ¿Por qué no el la base de Getafe, o en Torrejón?

-Digamos que, al no ser una operación estrictamente oficial, no quiero llamar a atención más de lo necesario.

-Osea, que nadie nos espera.

-Casi nadie.

-Perfecto. Así no nos recibirán de forma desagradable.

-¿Desagradable?

-Con fuego antiaéreo, por ejemplo.

-No estamos en una zona de guerra.

-El fuego enemigo me preocupa. O me preocupaba. El fuego amigo me preocupa.

-Por eso es mejor pasar inadvertidos. Dentro de lo posible.

-Dentro de lo posible.

jueves, 27 de agosto de 2020

Chainguide

 


Una pequeña pieza de aluminio y plástico que mantiene la cadena en su sitio aunque haya baches, y escalones y piedras y de todo.

Ojalá tener algo así en mi interior para frenar los cambios de estado de ánimo bruscos y casi diarios.



miércoles, 26 de agosto de 2020

La danza macabra

Hay una canción llamada La danza macabra, del casi desconocido grupo Traje de saliva, que es tan amarga como bella. La descubrí en el otoño de 2001 y, 5 años después, en Noviembre de 2006, pude encontrarla entera en Internet. La letra es demoledora.

"La Niña: Es miedo y dolor que arranca
ver espejada a la muerte,
su desnuda figura me espanta y deja frío el latir de mi vientre.
La Muerte: Mima, sobre tu tierna boca
nieva ahora una suerte
de tu seducir de loca
me cobraré un baile."

En Enero 2009, escribí mi interpretación de la canción, lo que me sugería.

Jueves, 15 de enero de 2009

Primera parte: soldados luchando en la noche, en la oscuridad, en un bosque. Disparos, explosiones. Gritos de dolor. El miedo en los rostros de los soldados, sus ojos desorbitados buscando al enemigo mientras se aferran a sus fusiles. Y la muerte, la imagino como una joven muy bella vestida con una túnica negra, el pelo largo y negro y una enorme guadaña en las manos, avanzando entre ellos, rozando a algunos soldados, acabando con otros

Segunda parte: soldados derrotados replegándose, despacio, caminando sin rumbo, ayudándose unos a otros, heridos

Tercera parte: Una amazona con el pelo largo rizado y cobrizo, a lomos de un caballo blanco, precioso, agotada, al límite de sus fuerzas, apenas puede mantenerse sobre el caballo que avanza despacio, como intentando que la amazona no se caiga, por una pista de grava que discurre por una meseta elevada llena de aerogeneradores, bajo el doloroso sol de agosto, el caballo se detiene a la sombra de uno de esos gigantescos molinos, la amazona desciende como puede y se tumba sobre el sueño de graba, sin fuerzas y comienza a cantar muy bajito, con voz de ángel.  

De nuevo al otro lado del espejo

Me asusté viendo el Canal 24 (algo muy habitual en mí) y decidí hacer un movimiento (rollo maniobra de evasión) preventivo antes de lo previsto. Total, ya había realizado las gestiones que tenía pendientes. Hasta Septiembre (que es EL MARTES QUE VIENE) no tenía ninguna obligación más allá de descansar e intentar recuperarme en lo posible.

Vuelto a estar en el reino del silencio relativo, de los espacios abiertos y los horizontes amplios, donde las palabras ADSL o fibra no existen, pero donde puedo pasar y compartir horas con los que me quieren y a los que quiero.

Mi uniforme ha sido un pijama la mayor parte del día. Mañana saldré a rodar a algún sitio si me apetece, y si no, pues pasado.

Septiembre será Septiembre. Hoy es hoy. Mañana es mañana. One (or a) step at a time

To progress gradually and carefully from one stage to the next. "he's taking everything one step at a time".

Las sombras arrebatadas para el sueño de los justos

Mis hilos a las 0:00 no los lee nadie por suerte.

He dormido bien y soy consciente de la evolución gigantesca de mi estado de salud (mental) en sólo 2.5 meses. He pasado de dormir 4 horas a dormir 7/8 o más. Muchísima menos ansiedad y menos pensamientos negativos en bucle.

Yo no soy creyente pero pido por la gente que me importa. Si me lees desde el área de psiquiatría de un hospital en el que eres paciente, te mando un gran abrazo. (Si eres profesional de la salud mental también pido por ti salvo que te dediques a sobremedicar y contener a tus pacientes.)

Psiquiatras: valoro mucho vuestra labor, pero hay una gran falta de humanidad en Salud Mental. De humanidad y de medios. Con más medios habría menos mediación, más terapia, más psicólogos y un largo etc.

A ver cuando un partido político se interesa de verdad por la salud en general y por la salud mental en particular.

Mi primer tratamiento por ansiedad fue por la Seguridad Social y estoy muy agradecido a la MAP y al psicólogo que me trató. Pero la diferencia de medios y de tiempos es increíble. Que un psiquiatra te vea en semanas (mi tratamiento actual es por privado) en lugar después de 8 meses.

Se que esto extrañará y horrorizará a muchos psicólogos, mi intención en Enero 2018 es que el psiquiatra me derivara a un psicólogo (en el seguro médico era requisito que te viera un psiquiatra para derivarte a un psicólogo). Al final, viendo el amor de profesional, que me lo explicaba todo, que me escuchaba, que me proponía estrategias para avanzar más allá de la medicación ... pues decidí seguir viéndola. Quizás algún día pida que me derive aun psicólogo, pero en 2 años y casi ocho meses he avanzado muchísimo.

Si a alguien como paciente o como psicólogo le parece una aberración, perfecto, pero el paciente soy yo y creo que sé lo que es mejor para mí.

Yo vivía mejor sin saber lo que es la iatrogenia ni la violencia psiquiátrica, y multiplica mis miedos saber que eso ocurre hoy en "la España del estado del bienestrar", pero la estrategia del avestruz no me sirve. Quizás algún día silencie o deje de seguir cuentas que me revuelvan mucho los días malos.

martes, 25 de agosto de 2020

Derribando muros

viernes, 11 de septiembre de 2009

Está claro que algo me pasa y que no viene de ayer (al menos desde el 98). Está meridanamiente claro que sin ayuda profesional (psicólogo, psiquiatra o ambos) no voy a superarlo, pero no tengo ninguna gana de contarle a un extraño cómo me siento (ya me es bastante difícil entenderlo a mi).

Han pasado x11 años (casi) desde entonces. Me han visto ... varios médicos de cabecera, un psicólogo, dos psiquiatras ... He ido a terapia de grupo (experiencia muy dura pero preciosa). Es decir, todo lo que se me antojaba imposible ha sido posible. He avanzado muchísimo, aunque todavía me centre en lo que me queda por avanzar o mejorar o trabajar y no en lo logrado (que es muchísimo).

Ahora ya no pienso que tenga TLP, aunque me reconozca algunos de sus rasgos. Mejor dejar los diagnósticos a profesionales de la salud mental (que además de profesionales tienen empatía, muy importante).

Cuando te das cuenta de que tu familia te trata de forma distinta, con mucho cuidado, como si fueras una bomba a punto de estallar, por un lado agradeces que intenten no generarte más ansiedad.

Por otro es horrible porque sabes que son conscientes de que tu sufres, y ellos sufren contigo.

Entonces, a veces, intentas aparentar que no estás tan mal o, directamente, procuras con tus palabras y actos no se pueda adivinar tu estado de ánimo.

Pero, los días medio buenos, cuando en tu voz se nota, si no alegría, la calma, y ellos se alegran por ti, es precioso.

Mis padres saben la mitad o 1/3 de mi diagnóstico. Al menos han dejado de hacer comentarios como "a ver cuando haces amigos" que me resultaron muy dolorosos.

Ahora me encuentro medio bien (o medio mal) y no tengo que intentar representar el papel de "no me encuentro muy mal" porque es así y es lo que pienso/siento.

Buenos días y buena suerte.

sábado, 22 de agosto de 2020

Luz

Cuando se acaba la música, llega el final del vinilo y, el brazo que soporta la aguja, se eleva para después retornar a su posición inicial. Cuando el disco se queda quieto. Cuando en el aire dejan de vibrar las notas agudas de un piano.

Cuando llega la oscuridad y la siento detrás de mí, lamiendo los pasos, borrando los contornos de los paisajes, desdibujando palabras y frases escritas en papel y en el aire.

Pero la oscuridad no dura para siempre. El alba acaba por romper, disolviendo el azul oscuro infinito del cielo y desplegando una paleta de colores suaves y a la vez intensos, pero siempre bellos.

Algún día me atrapará la oscuridad y se callará para siempre mi flujo de pensamientos y de palabras.

Mientras tanto seguiré viviendo, soñando, sintiendo.

Buenas noches y buena suerte.

viernes, 21 de agosto de 2020

(R)EVOLUTION V

Releo un diario de hace 11 años. Ha pasado más de 1/4 de los años que he vivido hasta ahora. Pero la evolución a nivel personal ha sido brutal.

Igual que los coches de rallyes evolucionan cada año, para ser más rápidos, más fiables, así he ido mejorando y cambiando. Los días oscuros o grises, no veo esos cambios, sólo veo mis defectos.

Ojalá poder hablar con mi yo de 2009. Lo que soy ahora, el presente, nació entonces. O quizás mucho antes, con cada pequeño paso, con cada "no voy a poder, pero lo intento". Con cada curso, cada examen, cada entrevista de trabajo, cada trabajo, cada blog, cada paseo en bici, cada trayecto conduciendo un coche que se me antojaba tan difícil de conducir. Cada SMS o cada email o cada conversación por Gtalk.

Cada avance, aunque sea de una décima de milímetro, cuenta.

Ahora me imagino al volante de un poderoso Lancer Evolution V, en un trozo de carretera sin uso, cerrado al tráfico. O, simplemente, por alguna estrecha y revidada carretera de la Baja Alcarria, poco más que una pista de tierra asfaltada, sembrada de gravilla y baches. Y, tras unas horas de conducción, regresar a casa, aparcarlo en el garaje, buscar una silla y sentarme delante de él para poder admirar sus detalles, mientras escucho esos sonidos apagados y metálicos de un coche cuando se enfría.


Ciclo

Al acabar Julio, terminó un ciclo. Pero quedaban algunos flecos pendientes. Cada semana, despacio, poco a poco, se han ido resolviendo. Ha sido un reto para mi esperar, dado que, al contrario que en ocasiones anteriores, desde el primer día no podía solucionarlo todo. Ahora estoy pendiente del último trámite. Si se demora, no pasa nada. Tengo recursos hasta que se clarifique la situación.

Entre tanto, he podido volver a dormir más o menos lo que debo, con la mínima medicación posible (que es mi estrategia habitual). He descansado. Rodado en bicis preciosas, algunas que ya casi ni recordaba su tacto. Compartir momentos sencillos pero entrañables con gente a la que quiero. Y pensar los próximos pasos.

He de no tener prisa. La sensación de urgencia, de prisa, de tiene que ser hoy, tan habitual con ansiedad, se que no me lleva a nada. No soluciona nada. Pero a veces es inevitable. Ahora estoy relativamente calmado. Aunque cosas pequeñas como romper algo sin mucha importancia, de un coste ridículo (menos de 30 €), o no adaptarme a los pedales con rastrales de nuevo o preguntas inoportunas, me hayan disgustado/enfadado/puesto triste, o todo a la vez.

Ya ha pasado más de la mitad de Agosto (parece increíble). Salvando las distancias, es como hace 16 años. Pero yo soy diferente. Más experiencia, más conocimiento de mí mismo. Más herramientas. Empezando por la psiquiatra que me trata.

En junio no se puso el contador a cero, no fue volver a Enero 2018. No. Me recupero mejor de esos días tan difíciles, llenos de ansiedad y ganas de llorar y en los que apenas puedo dormir, cuando dormir es lo que necesito.

Septiembre será septiembre. Concretar en qué formarme. Y también descansar, de otra manera.

¿Que bici me interesa comprar?

Supongo que habrá miles de entradas y webs donde lo expliquen mejor que yo pero voy a aprovechar mi experiencia de más de 30 años yendo en bici (y que me había desvelado).

La bici ideal es aquella que puedes comprar y mantener teniendo en cuenta tu presupuesto. Ojo, también mantener. Una bici, tiene una serie de piezas que se desgastan con su uso (cubiertas, zapatas o pastillas de freno, cadena, platos y cassette). Evidenteme, el coste de un cassette de una bici de 250 € no es el mismo que el de una bici de 12.000 €. Si, no sobra ningún cero. Hay bicis que cuestan más de 12.000 €, igual que hay coches de 9.000 € y de 300.000 €.

Un cassette, también llamado piñón, es esto. El de la foto es sencillo, de 8 velocidades. El habitual en bicis de montaña e híbridas sencillas.

Lo primero es fijar un presupuesto e intentar no saltarselo. Lo segundo es pensar el uso que vas a dar a la bici. Si sólo vas a rodar por carretera, una bici de carretera. Si sólo vas a rodar por caminos, una bici de montaña. Si no tienes muy claro que vas a hacer, o vas a rodar por calles y caminos, hay dos opciones: o comprar una bici de montaña y cambiar las cubiertas de tacos por unas mixtas o comprar una híbrida. Una bici híbrida está a caballo entre una bici de montaña y una de carretera. Rueda fácil en asfalto y se mueve bien por pistas fáciles. Hay modelos orientados al uso urbano con guardabarros, portabultos. Suelen tener el manillar más o menos alto, lo que es más cómodo, sobre todo si ya no tienes 20 años o hace tiempo que no montas en bici.

Ejemplos. La azul es la primera que he encontrado en Internet, la negra es mi bici híbrida.


(Mi híbrida es una BTwin Nework 500 de Decathlon. No se vende nueva pero hay unidades de segunda mano. Tiene cambio en el buje de 3v, guardabarros y frenos de disco mecánicos)

Si vas usar la bici a diario, los guardabarros son imprescindibles. Si la bici no los lleva se les puede poner unos. Otra cosa interesante es que tenga cubrecadenas o al menos un protector de plato para no manchar o pillarse los bajos de los pantalones con la cadena.


Si vas a dejar la bici candada en la calle, que sea lo más discreta y barata posible. Mejor si las ruedas y el sillín no llevan cierres rápidos. Es más engorroso pero para robarlos hace falta por lo menos la llave adecuada (una Allen de 5 mm para el sillín y una plana de 15 mm para las ruedas. De todas formas mejor si también proteges las ruedas y el sillín con un candado. Yo suelo atar la rueda delantera y el cuadro.

Ejemplo de bici más o menos bien atada. Candado tipo U (robusto) que ancla cuadro y rueda delantera a una señal de tráfico. El sillín va con un tornillo. La rueda trasera va con cierre rápido pero es más difícil de desmontar que la delantera.

Igual tienes una bici antigua. Una bici de carretera se puede reconvertir a urbana cambiando el manillar de curvas por uno plano como en la foto. Digo lo de antigua porque suelen llevar las palancas de cambio en el tubo diagonal y solo necesitarías un manillar plano y unas manetas de freno nuevas. Quizás también una potencia (la pieza que sujeta el manillar) nueva. Si es una bici de carretera más o menos moderna necesitarás además unos mandos de cambio nuevos porque suelen ir integrados en las palancas de freno. No es un coste muy grande, pero hay que comprarlos y ponerlos, para lo que hace falta una mínima habilidad como mecánico. Si no lo sabes hacer tú, igual un amigo/a o familiar sabe o te puede orientar. Siempre quedan los talleres de bicis, pero la mano de obra, como es lógico, hay que pagarla. Además allí te pueden revisar la bici entera, porque si ha estado tiempo sin uso, se puede haber estropeado algo. Si las cubiertas (neumáticos) no tienen apenas dibujo o están muy viejas (cuarteadas, deformadas) mejor cambiarlas. Hay cubiertas desde 10 € cada una más o menos, osea que por 20 € puedes tener zapatos nuevos.

El casco. No es obligatorio por ciudad, pero a mí me parece imprescindible. Los guantes no son obligatorios pero también me parecen imprescindibles. Te ayudan a ir más cómodo y si te caes, aunque sean de verano sin dedos, te protegen las manos.

Luces. Si que son obligatorias desde el anochecer al amanecer y no llevarlas es una temeridad. Ropa de colores vivos también ayuda a ser visto. Si no te gustan los colores vivos una solución fácil es ponerse encima un chaleco reflectante amarillo o naranja, de los que se llevan en la guantera del coche. Se puede comprar en cualquier hipermercado. Las luces, en cualquier tienda de bicis, en Decathlon y a veces en supermercados tipo Lidl. Creo que en un hipermercado también.

Por lo general no recomiendo comprar bicis en un hipermercado. Su calidad suele ser muy mejorable. Si vas a usar la bici una vez al año para ir a un parque te puede valer. Si la vas a usar a diario igual también, pero, sobre todo las de en torno a 100 €, no tienen por qué aguantar un uso diario normal sin hacer el burro ni nada, sin estropearse. Lo digo por experiencia. Las bicis más sencillas del Decathlon, o de otra cadena de tiendas especializadas en deporte similar (sportzone por ejemplo) si que suelen ser un poco mejores.

Si tienes que llevar alguna cosa, típico en el uso diario lo más fácil es una mochila. Si la bici tiene portabultos puedes poner la mochila en el portabultos. O mejor usar una especie de mochila especial llamada alforja. Una cesta en el manillar también vale para llevar Algo de poco peso como un bolso. No conviene llevar mucho peso en el manillar porque genera muchas inercias. Lo de llevar bolsas de plástico colgando de los extremos del manillar tampoco es buena idea. Puede acabar en caída y con los tomates (por ejemplo) chafados.

Portabultos con alforja.


Los portabultos se anclan en unas roscas en el cuadro, es importante tenerlo en cuenta si vas a ponerle uno y la bici no lo trae de serie. Hay portabultos que van a la tija del sillín, aguantan menos peso, eso sí.

Ejemplo. En la imagen se puede ver, además del portabultos, un candado tipo U sujeto con una red elástica y un antirrobo de cable para el sillín.

Y si alguien tiene dudas, que las deje el los comentarios. Buenos días y felices paseos en bici.

jueves, 20 de agosto de 2020

Amanecer

I

Cuando sonó el teléfono, estaba tirado en la cama, en pijama, en medio de un duermevela nervioso.

-Si.

-¿Tienes algo que hacer hoy?

-Intentar no morirme.

-Y ¿a parte de eso?

-Nada más, estoy en paro ¿lo recuerdas?

-Lo sé. Necesito tu ayuda.

-¿Mi ayuda? ¿Qué puedo hacer por ti?

-¿Sabes conducir?

Oscar resopló.

-Creo que todavía si, Ana.

-Necesito que me hagas un favor. Has de acoger a una persona en tu casa unos días.

-No es mi casa.

-En la casa donde vives ahora. Da igual a quién pertenezca.

-Como tu digas.

-Llegará en autobús a las 15h ...

-Aquí no llega ningún autobús. Esto es el puto culo del mundo.

-Pero tres pueblos más allá si.

-Es verdad. ¿Cómo la reconoceré? ¿Llevará un pañuelo blanco al cuello como en las películas?

-¿La?

-Me apuesto el paro de un mes a que es una mujer.

-No deberías apostar tan alegremente.

-Pero he acertado ¿O no? Apuesto a que está buena.

-Eso depende del gusto de cada uno. Es especial. Y frágil. Por favor, tenlo en cuenta.

-Siempre lo tengo. Parezco un cabestro, pero no lo soy.

-Y ¿qué es lo que eres?

-Un ángel. Un ángel caído varado en la tierra. Así, hasta que me muera o me mate.

-¿Has tenido ideación suicida?

-Esa es una pregunta a la que solo respondo a un psiquiatra. Bueno, a algún psiquiatra. Y tu no lo eres. ¿Cómo la reconoceré?

-Te reconocerá ella a ti.

-¿Le has mandado una foto mía?

-No. Algo mucho mejor. Es una sorpresa.

-No me gustan las sorpresas. ¿Alguna recomendación más sobre ella?

-Comerá lo mismo que tu, no es melindrosa. Mejor que no le vea nadie. Si quiere salir a dar una vuelta, que sea cuando no haya nadie en la calle.

-Eso es fácil, aquí no hay casi nadie.

-Por eso te he elegido.

-¿Sólo por eso?

-Y porque eres especial.

-Gracias. Tu también lo eres. Te dejo. Tengo que intentar ducharme.

II

-Eres magnética.

-¿Cómo?

-Todos te miraban. El resto de viajeros del autobús, los paisanos tomando una cerveza a la puerta del bar de la plaza, las ancianas que iban a comprar el pan. Toda la puta plaza te estaba mirando.

Miriam se sonrojó.

-Eso no está bien -susurró Míriam.

-¿Por qué no?

-Porque se supone que he de pasar inadvertida.

-No pasa nada. En los pueblos todo el mundo mira a los que no son de por aquí. Incluso me miraban a mí, que si nací aquí.

-No saldré de casa si tú me lo pides. No quiero que nadie sepa que estoy aquí. Es lo que tengo que hacer.

-Has escogido el lugar perfecto ...

-Yo no lo he elegido.

-Entonces han escogido bien por ti.

-No me gusta que decidan por mi.

-A mi tampoco.

-Tu eres especial. Podrías llegar a ser como yo.

-Gracias por el halago, pero lo dudo. Tu tienes 20 años, con toda la vida por delante. Yo tengo más del doble de tu edad y a veces la vida me pesa más allá de lo que puedo soportar.

-Lo sé.

-¿Cómo lo sabes? Si me acabas de conocer ...

-No te lo puedo decir. Todavía no.

-Eres misteriosa. Pareces sacada de una película de espías. Me apuesto mil duros a que trabajas mara la CIA o para el MI5.

-Has perdido la apuesta. ¿Sabes que la realidad siempre supera a la ficción?

-La realidad es una puta mierda. Pero hay libros y películas. Y música.

Míriam se hizo un ovillo en el asiento del copiloto del viejo Suzuki Samurái blanco.

-¿Estás llorando?

-No.

Buscó un pañuelo de papel en el bolso de cuero gastado que estaba junto a sus pies y se secó las lagrimas.

-Lo siento.

-No hay nada que sentir. Estoy bien. Se me pasará.

-Estás tan bien como yo. ¿Por eso te han traído aquí?

-Si y no.

-Me gustas.

-¿No te habrás enamorado de mí? Que podría ser tu hija, coño.

-Joder, no es eso. Ni quiero follarte, con perdón. Aunque no lo creas, algunos hombres sabemos pensar con algo que no sea la polla. Quiero decir, que te acabo de conocer y he sentido algo que hacía, no se, veinte años que no sentía.

-Gracias.

-¿Por qué?

-Por llevarme y por el halago. ¿Se puede llegar al pueblo por otro sitio?

-Por carretera, no.

-Quién ha hablado de que sea por carretera.

-Por pistas, si.

-Pues llévame por allí. Llévame por el camino más estrecho que recuerdes.

-A la orden.

Oscar redujo la velocidad poco a poco. Al doblar la siguiente curva a la izquierda, una pista de tierra cruzaba la carretera. Giró a la izquierda. La pista, de tierra y grava, se le antojaba una cicatriz en medio de campos de cereal ya segados. Dejando tras de sí una leve estela de polvo blanco, el pequeño Suzuki se perdió en medio de aquel mar de tonos dorados.

III

-¡Hijos de puta, no me pongáis las manos encima! ¡Dejádme!

Del sueño pesado producto de las benzodiazepinas le despertaron unos gritos. Oscar se giró hasta quedar medio incorporando en la cama, escuchando. Nada. Su propia respiración, los latidos de su corazón, los grillos y alguna ave nocturna que no supo identificar.

-Lo habré soñado.

Le dio pereza buscar el reloj, que descansaba sobre la mesilla de noche, en medio de un mar de blister de benzodiazepinas y antidepresivos. Debían quedar al menos un par de horas para el alba. En la calle, la oscuridad era casi total, sólo rota por haces de luz anaranjados de las farolas.

-¡No me vas a coger! ¡No!

No era un sueño. Los gritos de Míriam resonaron en la noche como un trueno agudo. Por un momento pensó que alguien podía haber entrado en la casa, pero, joder, estaban en el culo del mundo. Se puso en pié de un salto y abrió la puerta de su dormitorio. Del extremo opuesto del pasillo, de la habitación que ocupaba Míriam, le llegaron sollozos ahogados. En penumbra, descalzo sobre el suelo de terrazo, recorrió los pasos que le separaban hasta la puerta, con los ojos y los oídos bien abiertos. Como un Pastor Aleman, con el pelo erizado y gruñendo de forma apenas audible, dispuesto a defender su territorio.

Llamó a la puerta con los nudillos, con suavidad. Dos veces, tres.

-Míriam, ¿estás bien?

Se decidió a abrir la puerta, despacio. Míriam estaba hecha un ovillo en un rincón de la cama, con el rostro cubierto por sus propios brazos.

-Míriam.

Tanteó la pared en busca del interruptor de porcelana, cuando lo encontró, giró la palanca noventa grados. La bombilla desnuda, colgando de un casquillo en el techo, disolvió la penumbra.

Míriam abrió los ojos, esos ojos enormes de un azul suave que tanto le había llamado la atención. Su rostro estaba bañado de sudor y de lágrimas.

-Oh, dios, he vuelto a hablar en sueños.

-Me temo que si.

-Y te he despertado.

-Me habría despertado dentro de poco de todas formas.

-Prométeme una cosa.

-¿El qué?

-Si vienen, me tienes que ayudar a escapar.

-¿Escapar? ¿De quién? ¿Quién va a venir?

-Ellos.

-¿Quienes son ellos?

-¡Joder, ellos!

-No te entiendo.

-Mejor. Así no podré meterte en ningún lío.

-Bonita, no te preocupes. Ya me meto yo solito en bastantes líos. No necesito tu ayuda, al menos en ese sentido.

-¿Tienes algo para dormir?

-Tengo toda una puta farmacia.

-Dame algo para dormir. Pero tienes que prometerme que te quedarás a mi lado y que si vienen, me despertarás.

-¿A tu lado? ¿No querrás que me meta en la cama contigo, verdad?

-Haz lo que te salga de punta de la polla, pero quédate a mi lado.

-De acuerdo. Vuelvo en un minuto.

Volviendo sobre sus pasos, Óscar regresó a su cuarto. De la maraña de bilster, escogió uno con cápsulas blancas y rojas. 

-Toma. Con una cápsula de éstas podrás dormir unas cuantas horas.

-Gracias. 

Se sentó junto a la cama, en una silla de anea y madera.

-¿Vas a quedarte mirándome hasta que me duerma?

-Lo siento.

Se puso en pie, apagó la luz y volvió a sentarse, en penumbra. Cerró los ojos. Escuchaba la respiración de Míriam, rápida y pesada.

-Soy un desastre, no hace ni un día que me conoces y ya te he dado el primer disgusto- Susurró Míriam.

-Yo también soy un desastre, ya lo comprobarás. Intenta dormirte, anda. Mañana te sentirás mejor.

-Por favor, ¿puedes poner música? La música siempre me ayuda a dormirme.

-Claro.

Regresó a su cuarto. Junto a la mesita de noche, sobre un escritorio, un plato giradiscos, conectado a dos recios altavoces con caja de madera que colgaban de la pared. El disco que había puesto en el tocadiscos era Without Mercy de The Durutti Column. Acompañado por el característico crepitar de los vinilos, las notas graves del piano comenzaron a romper el silencio de la noche.

Volvió al cuarto de Míriam y se sentó de nuevo en la silla.

-Espero que te guste.

-Me encanta. Buenas noches.

-Buenas noches.

El diario

Viernes, 12 de Agosto de 2005

"A veces me pregunto que estoy haciendo con mi vida"

Una de las pocas cosas que he aprendido a lo largo de estos años es a conocerme. Por ejemplo se que me destrozo las uñas cuando estoy nervioso y se que tengo épocas de nervios exagerados, de nervios más exagerados de lo habitual donde arrastrarse un día tras otro por la áspera rutina diaria se me antoja muy duro. Días en los que si, a veces tengo muchas ganas y mucha energía para hacer cosas pero al instante siguiente puedo venirme abajo, o pasarme de vueltas con la aguja del cuentavueltas a punto de salirse del dial....

Como bien dice Amaral "la melancolía es un licor bien caro y no te has dado cuenta ya te ha emborrachado". Tenía curiosidad por saber cómo me sentía en Agosto de 2005 (15 años atrás) y revivir mis emociones no me hace bien. Pero al menos me doy cuenta de lo mucho que he evolucionado desde entonces. Y que cosas que se me antojaban imposibles entonces, como conducir un coche, ahora se me antojan complicadas pero posibles y hasta placenteras.

Entonces no tenía a nadie (a parte de Bergeronnette) a quién explicarle cómo me sentía, y en la era de Internet vía ADSL únicamente (la conexión a través del móvil era lenta y muy cara), en esta isla de la baja alcarria, estaba literalmente incomunicado y rodeado de gente conocida pero con la que ni podía ni quería ser franco.

No me iban a entender.

Más o menos como ahora.

Besos

El primer beso en la boca lo di con 31 años y fue "Cara lanzando un beso" precioso. Esto se lo explicas al mamarracho del lunes que no concibe que un varón maduro no tenga pareja. No lo iba a entender, luego para qué aportarle información innecesaria.

Y uno de los besos que más ilusión me hizo fue inesperado. Sentí que era atractivo para alguien a quién acababa de conocer (en un contexto que aportaba mucha información para ambos). Aunque me sentí fuera de lugar a veces y con comentarios que no me gustaron. Esa mujer me pregunto si era Asperger (TEA 1) y no, no lo soy, pero su intuición no iba desencaminada.

Ese día quise descubrir mi lado oscuro y me di cuenta de que aquello que me atraía, en la realidad, me resultaba estimulante y sensual pero no era mi camino. Soy ambiguo a propósito. Sólo saben lo que ocurrió 2 personas.

Estoy triste. Me siento fuera de lugar aquí. Los sitios que me apetece visitar están a muchos kilómetros y no me seduce hacer tanta distancia en bici. Y la idea de salir de casa y cruzarme con alguien y tener que hacer el esfuerzo de mantener una conversación (por trivial y corta que sea) tampoco me seduce nada. En Madrid puedo andar horas y cruzarme con cientos de personas que no me conocen.

Puedo ser un hombre sin rostro en la ciudad de agujas de hormigón.

Buenos días y buena suerte.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Amistad y bicis (o al revés)

Cuando tenía 12 o 13 años toda la "pandilla" tenía bici. De hipermercado, bicis de montaña sencillas de principios de los 90. Con 18 era el único que seguía yendo en bici. Creo que llevo saliendo en bici solo desde los 15 o 16 años. Lo que no es muy sensato (por si me pasa algo). Pero tampoco me queda otra opción. Siempre llevo el móvil y en el casco mi nombre y grupo sanguíneo puesto con dymo debajo de la visera.

Con 15 o 16 años mis circunstanciales compañeros de juegos empezaron a centrarse en la fiesta nocturna, el alcohol y las relaciones interpersonales. Desde entonces sentí que no encajaba y que con ellos no podía ser yo mismo.

A mi me llenaba más llegar a ese pueblo diminuto en bici, leer un libro, escribir, escuchar música, hacer fotos. Todas actividades solitarias. Me costó varias décadas entender que mi sensibilidad era distinta y que muy pocas personas me iban a entender. Pero es maravilloso cuando encuentro a alguien que me entiende.

No sé qué habrá sido de ellos. Si me encontrara con alguno me preguntarían lo típico. Que si tengo pareja, hijos, que si el trabajo. Recuerdo una vez en 2002 (creo) que una conocida nos dijo que cuando no podía dormir llamaba a una amiga por teléfono. Era la época de los móviles de prepago. Yo pensé que sería muy cara la factura. Pero es que, en realidad, yo no tenía a nadie con quién hablar de cómo me sentía.

Pensé que envejecería solo y loco. Ninguna de las dos cosas ha ocurrido.

martes, 18 de agosto de 2020

Relativizar

En poco más de dos meses han pasado muchísimas cosas. Tantas, que no me ha dado tiempo a digerirlas. Lo pasado hace dos semanas y media, parece a años luz.

Estoy sentado en un patio precioso, con un paisaje que no me canso de mirar. Al atardecer. La vegetación me protege del sol y de las miradas indiscretas.

A pesar de todo, me encuentro poco a poco mejor. Me disgusto y altero con facilidad, por cosas que en realidad no tienen importancia. Pero a los pocos minutos o, a las pocas horas, busco una solución si la hay. Y si todo es un malentendido o una conversación sin mala intención aunque muy desafortunada, intento darle la importancia justa.

Un día de paseos a pie y en bici, de ordenador en el que ver videos, fotos y PDF's. De revistas, libros, música y conversaciones necesarias y calidas.

Escuchar. Acompañar.

A veces me siento como un diminuto Suzuki todo terreno hundido hasta los ejes en la arena. En medio de un mar de dunas. Prefiero estar en condiciones de ofrecer mi ayuda a tener que pedir y aceptar ayuda. Pero a veces un tirón de eslinga, unas herramientas, una botella de agua o un bidón de combustible pueden suponer la diferencia entre poder seguir adelante o no.

Buenas noches y buena suerte.

Altibajos

Igual que el motor de un coche de rallyes cae de régimen y vuelve a subir de vueltas decenas, quizás centenares de veces a lo largo de un tramo, así cae y se recupera mi estado de ánimo.



Gente que no tiene empatía y que pregunta sin saber las consecuencias de sus preguntas (por otra parte previsibles dada su inexistente amplitud de miras). Pregunta sin que nadie le hubiera autorizado a preguntar. Pregunta con la misma cadencia de tiro que una ametralladora PKM.

No saber si sería capaz de dormir más o menos con la ayuda química habitual desde hace X2 meses y algunos días, o tener que recurrir a la medicación de emergencia, que tampoco pasaría nada, pero me daría rabia que algo tan estúpido me obligara a recurrir al Zolpidem.

Afortunadamente fui capaz de calmarme más o menos y dormir igual las mismas horas que el día anterior, aunque me desperté del todo cerca de dos horas antes. También me acosté bastante antes.

Acabé, como tantas otras veces, viendo amanecer en medio de una apacible nada, sin ruidos, sin gente, sin conversaciones, sin preguntas.

Todavía arrastro las consecuencias de una conversación que él seguro ha olvidado. Pero me voy recuperando de nuevo.

lunes, 17 de agosto de 2020

Mañanas

Cuando despierto es de día. Amanece pronto, pero no es imposible desvelarse cuando es de noche. Me levanto, me visto, me doy crema y desayuno. Hoy toca carretera. Al manillar de una vieja bici de 21 años, un poco remozada. Ahora tiene manillar plano y algunos componentes (mandos de cambio, desviador trasero, freno delantero, cubiertas) son nuevos o relativamente nuevos. Se me hace rara porque, acostumbrado a bicis de montaña e híbridas, es muy corta entre ejes y nerviosa.

Recorro carreteras conocidas pero que hacía años que no recorría. El reloj que llevo en la muñeca izquierda toma nota de cada metro recorrido, de las subidas, incluso de mi pulso.

Cuando me decido a volver estoy más cansado de lo que pensaba. Me decido por el camino más fácil. Aun así, las últimas cuestas me hacen utilizar el desarrollo más corto de la bici, que es un 32x23. Ridículo en las bicis de carretera actuales o en las bicis de montaña de hace muchos años. Pero entonces era lo habitual, por eso la escogí con triple plato.

Llego a casa, almuerzo, arreglo algo que rompí y después como. Pensaba dormir siesta pero el ordenador y sus millones de fotos ocupan mi atención durante horas. Da igual. Ahora tengo tiempo para mí. La psiquiatra me vio cansado. Que es verdad, aunque duermo mucho mejor que hace dos semanas. Pero puedo intentar vivir en minúsculas. Y vivir no duele. Estoy preocupado por mi situación laboral, pero de forma razonable. Y por la segunda oleada de la COVID. A malas, puedo acabar confinado en un sitio precioso.

Como antaño, semana de trámites (en cuanto tenga una conexión decente y un certificado digital).




Aviso de pérdida

Suena el aviso de pérdida pero bajito. Testigos de color ámbar parpadean un instante antes de volver la oscuridad.

Cuando un avión entra en pérdida deja de volar y empieza a caer.

Así me he sentido muchas veces, en el vacío, intentando volver a volar. A veces a punto de dejarme ir, de soltar los mandos y estamparme contra el suelo.

El pasado no se puede cambiar. Lo que ocurra desde ahora, la madrugada del 17 de agosto de 2020, sí.

A veces todo es tan agotador. Aquí hay espacio y silencio relativo. Y puedo arañar la calma.

domingo, 16 de agosto de 2020

El burdel

El único negocio abierto de la aldea es un ... burdel. Podría llamarlo de otra manera, pero me apetece usar esa palabra. Siempre soy cuidadoso escogiendo las palabras que utilizo, e intento ser respetuoso.

Tengo un recuerdo muy vívido, de hace trece veranos. Estaba en el garaje, limpiando mi coche mientras escuchaba Marea. Delante de la puerta del garaje, que estaba abierta, se detuvo un coche. Juraría que era un Citroën Saxo de color granate apagado. En el interior, dos ancianos, de más de sesenta años seguro.

Me preguntaron por el burdel. Sus palabras exactas fueron "las mujeres esas".

Soy un varón heterosexual de mediana edad, se me presupone un deseo sexual incontenible que he de saciar, aunque sea a cambio de dinero. En mi caso, no es así. Si mi placer implicara desagrado o dolor por la otra parte, o bien fuera una mera transacción económica, me desagradaría tanto que no creo que me resultara placentero. Esa situación no va a darse. Jamás pagaré por sexo. No entiendo el sexo sin un vínculo afectivo.

Se que no soy perfecto, tampoco lo pretendo. No me creo mejor ni peor que nadie. Sólo se ser yo.

El sueño llama desde lacrimal. Suena Dover (Late at night) en el diminuto altavoz. Apagaré el ordenador, tomaré la mirtazapina, y, mientras me viene el sueño, escucharé algún podcast.

Buenas noches y buena suerte.