sábado, 27 de julio de 2019

Una pequeña parte del mundo

Utilizando el móvil como pequeño punto Wifi portátil, puedo escribir en un teclado de verdad. La verdad es que en casa, con el pincho para convertir la tele en "inteligente" el ordenador portátil lo uso poco y el sobremesa, menos. Así que cuando tengo un teclado grande disponible suele ser en el trabajo, donde he de trabajar, evidentemente y no tengo nada de intimidad.

Estoy en un lugar a menos de 200 kms de Madrid pero que parece otro país. Otro planeta. Es muy tranquilo y justo eso es lo que necesito. Dormir muchas horas.

Es un lugar perdido en el tiempo y en el espacio, donde el contrapunto es un ordenador reciclado (tiene el disco duro dañado, pero para ver fotos y vídeos, escuchar música y escribir algo -en Open Office- es suficiente).

De nuevo, por X8 día (salteado, no seguidos claro) he prescindido de mi amada mirtazapina y he dormido mucha horas. Voy avanzando y eso me gusta.

En pijama, delante de un ordenador reciclado, con una cadena de música de los 90 y música de los 90, pero reproducida en un moderno formato mp3. Escribiendo.

Las semanas resultan sólo un punto cansadas. No agotadoras. Soy una personita especial, no un desastre. Claro que no.

Pido por una personita. Fuerte.

jueves, 25 de julio de 2019

Canta por mí

Una canción muy triste de El último de la fila se llama así. Muy triste y muy bonita.

Saber que alguien tan importante para ti está enfermo me duele muchísimo. Y valoro a los míos. Y las discusiones absurdas (por culpa de la ansiedad) de los últimos meses. Y compartir un tiempo pequeño con mis padres. Que ya no son unos niños.

Yo no soy creyente. No sé si hay algún tipo de ser superior. Pero pido por ti.

Semana

La semana avanza con fluidez. Lo peor es el calor. El calor y las tonterías de fondo escuchadas hasta hace unos pocos minutos. No me gusta reírme de la gente (si con la gente, y, de mi mismo) ni de sus desgracias. No me gusta el cotilleo ni los que consideran raros a los demás. Por esa regla de tres me considerarán raro a mi. Cosa que me empieza a dar igual.

Todo esto cada vez me afecta menos. Para el calor tengo maravillosas botellas de agua, helados, pantalones pirata. Para el ruido, y las tonterías de fondo, unos cascos estupendos y la calma. Que va creciendo cada día. Dormir bien es estupendo. Incluso algunos días (como x7) sin mirtazapina.

Todo eso es lo importante y lo demás, accesorio.

viernes, 19 de julio de 2019

Viernes

Fresquito, relativo silencio (el que crea, como es habitual, la música). Un tren de cercanías a punto de salir, y no muy lleno. Itinerario alternativo. Por evitarme muchas estaciones de metro de pie y algunas de conversaciones incómodas. Todavía me falta ser mucho más sociable, pero al menos lo soy un poco más.

Lo decía en Twitter. Soy una persona muy especial. Extraordinariamente ordinaria. Pero para nada "Un desastre". Me lo tengo que repetir casi cada día.

Por delante un par de días de descanso. Pronto, camino de un lugar fresco. Días de dfn, libros, revistas. Un espacio diferente.

Me apetece. Pero no estoy agotado. Y es precioso. La alma. El alterarme lo justo por cosas que no tienen importancia. Es preciosa la calma.

Buenas tardes y buena suerte.

martes, 16 de julio de 2019

Música

Ésta canción la descubrí en 1994. O quizás en 1995. No estoy seguro al 100%. Jean-Michel Jarre me fascinó desde muy pequeño, quizás con menos de diez años. Calypso. Oxygene. Equinoxe.

Ha pasado mucho tiempo y soy básicamente la misma persona, pero con un matiz distinto. Y ese matiz me encanta.

Ayer vi un Suzuki blanco y me acordé de tí. Pero fue diferente. Añoro tu cariño, pero ahora ya no me ahoga la añoranza. Es un recuerdo dulce. Pero no vivo en el recuerdo.

lunes, 15 de julio de 2019

Más pruebas

El fin de semana anterior, entre el cambio de cama y el calor decidí que no era el mejor momento. Pero el fin de semana pasado (del Viernes a Ayer, vamos), volví a intentarlo. Como 72h (más de dos días enteros) sin tomar Mirtazapina. Y no sentí nada especial.

Es el tercer intento o prueba y el segundo de 2 días.  Estoy súper orgulloso de mi.

La rutina no se me hace desagradable. Y los fines de semana son algo más prerezosos de lo habtiual, pero el viernes dí un pequeño paseo en bici.

Buenos días y buena suerte.

viernes, 12 de julio de 2019

Recuerdos

Hoy te recordé. Ya no te recuerdo casi cada día. Y, cuando lo hago, es diferente. Hay más distancia, más calma. La misma dulzura y cariño, pero no esa amargura por lo que se terminó. No esa añoranza de tener a alguien con quién interactuar que me comprendiera de esa forma tan fluida.

La vuelta al trabajo no ha sido apenas cansada. Casi agradable. Pasando de puntillas por infantilidades y chismorreos.

Y es viernes "y los sueños brillan más". Exóticas combinaciones de medios de transporte y música.

miércoles, 10 de julio de 2019

Viaje

Primeron fueron rumores y en 48h la confirmación. La primera impresión es clara: ¿Todo eso para nada? Los días feos, las reuniones, los nervios ...

Para nada no. Si ese es el peaje que he de pagar para pedir ayuda de nuevo, para descubrir un yo precioso y resiliente, lo pago encantado. Aunque supongan unos cuantos euros menos en la cuenta. Aunque suponga tener que buscar un nuevo trabajo.

Como decía por la mañana creo que en twitter, es bastante habitual en las personas con ansiedad como yo, anticiparlo todo y ponernos en lo peor. Lo ví hace unas horas. Lo escuché. Con su forma de hablar apresurada y en voz myy alta, casi como una ametralladora. Supongo que es su forma de expresar las emociones. Dije lo que no me gusta que me digan, que intentara calmarse. Recomendarle un profesional de la salud mental (hola querida psiquiatra, se que ni lees mi blog ni tampoco tenemos comunicación telepática, pero GRACIAS) hubiera sido excesivo.

Lo que tenga que ser será. No voy a pensar que mañana me voy al paro, es poco probable.

Ahora, a calmarme. Más. Que no estoy muy nervioso. Pero más tranquilo estaré.

A cambio de ese peaje, ahora ir al médico es mucho más fácil para mi. Busco soluciones, no me centro en los problemas. Voy a talleres, leo en voz alta. Tomo algo con compañeros de trabajo o de talleres. Si, todo muy a pinceladas. Y pude abrazar a un amor de mujer y que me acogiera en su casa y en sus brazos.

Y ahora siento una emoción serena pero se que es poderosa. Como una marea dulce, un dulce no empalagoso.

Y me gusta mi nuevo yo.

FL (Flight Level)


Yo no me considero ni mejor ni peor que nadie. Sólo se ser yo mismo. Un yo igual pero distinto. Y me gusta. Sin ser una persona extrovertida, super sociable, abierta, si que soy un poco más sociable. O un mucho. Pero aun así, algunos aspectos de las relaciones sociales, de estar rodeado de gente, me saturan. Me saturan muchísimo menos que cuando tenía más ansiedad. O cuando no tenía mucha ansiedad pero tampoco ganas de relacionarme.

Los cotilleos, los bulos, los comentarios, las infantilidades. Lo he repetido en multitud de ocasiones desde que creara éste blog y en blogs anteriores. Pero ahora es ligeramente distinto. La sensación en la tripa es distinta. Porque lo importante lo siento en la tripa, en la cara, en los ojos.

Ahora lo veo como "desde arriba". Aunque no me considere mejor ni peor que nadie. Como un dron de vigilancia. O como un poderoso caza volando a muchos miles de pies del suelo. El suelo queda abajo.

Me concentro en volar nivelado, pendiente de los instrumentos, sintiendo el avión. Y la sensación es de neutra a agradable. Y es precioso.

Buenos días y buena suerte.

lunes, 8 de julio de 2019

De vuelta

La vuelta a la rutina no ha sido demasiado horrible. Nada horrible. Después de unos pocos días de descanso, retomar la rutina. Me ha dado tiempo a ir, a venir, a dormir muchísimas horas y a desconectar.

Todo sigue más o menos igual. Lo que hace un año y más de seis meses se antojaba inmediato ahora sigue siendo semieterno. Paciencia de nuevo. Es que han pasado casi x6 meses desde entonces.

Lo único, en el trayecto en el metro tuve algún momento de náuseas. Que ya se me van pasando.

Y a seguir adelante.

La vuelta a casa mejor, sin náusea. Y, al parecer, lo que empezó en Diciembre de 2017 (y que fue desencadenante de mi ansiedad en parte) no va a tener resultado positivo. Lo que tenga que ser será. El no ya no lo teníamos. Si en un futuro he de buscar un nuevo trabajo, un nuevo hueco pues lo haré.

Todavía tengo miedo a encontrarme mal. Miedo al miedo. Sólo lo expreso a muy pocas personas (la psiquiatra básicamente) pero es un progreso expresarlo. Enfrentarme a mis miedos. Y no repetirme a cada poco que soy un desastre porque no lo soy

jueves, 4 de julio de 2019

Dfn

¡Cuánto necesitaba descansar!

Dormir muchas horas. Descansar. Leer. Escuchar viejos podcast y programas de radio. La tranquilidad de un diminuto pueblo.

Que bien se está cuando se está bien.

lunes, 1 de julio de 2019

Descanso

Estoy en un lugar del mundo. Algo más fresco, en medio de la ola de calor, y muy tranquilo. Días de descanso. Echo de menos al gato pirata, aunque haga menos de un día que me despedí de él.

Hoy volví a dormir sin mirtazapina y me siendo orgulloso de ello.

Días de descanso y lectura.

sábado, 29 de junio de 2019

Prueba

Ayer no tome la mirtazapina. No fue un olvido como alguna vez el año pasado, sino una prueba. He dormido genial. Y ahora también me siento bien. Sin ganas de llorar ni apenas ansiedad.

jueves, 27 de junio de 2019

Calor

Hace calor y estoy más perezoso de lo habitual. Quizás sólo necesito unas vacaciones. Como las que empiezan mañana. Pero me encuentro bastante bien. Alguna sensación un poco extraña. Descansando seguro que se me pasa. Y hace mucho tiempo que no tengo un día feo de verdad. Supongo que por eso tengo miedo a los días feos.

A pesar del calor y de esa sensación de "no saber que hacer", si que hay un montón de cosas por hacer en las vacaciones. Dormir, leer, escribir, ver series y películas. Hacer algo de ejercicio. Piscina y bici. Ir a "un lugar en el mundo". Donde hay mucho espacio y tranquilidad y frescor.

Casi peor que el calor es la gente que se queja del calor. Aunque no me agotan mucho sus quejas. Ni la rutina. Ni la gente que da vueltas a lo mismo una y otra vez.

Una pausa, vivir sin reloj.

Aunque tenga calor, el agua fría me refresca. Ya no pienso que necesite ayuda pero no me atrevo a pedirla, porque ya la he pedido. Y el resultado es precioso.

Si, repito todo esto como un mantra pero es verdad.

Series sobre DDR, música ochentera, revistas, podcast y un ordenador donde escribir.

martes, 25 de junio de 2019

CP (Comboios de Portugal)

La sensación poco a poco se va desvaneciendo. Cómo el eco que deja una nota grave de piano en el aire. Esa mezcla de calor en la cara, de nervios (ya no infinitos) de leves ganas de llorar, de ilusión, de satisfacción por los muchos y pequeños pasos dados.

Te conté un resumen de lo ocurrido desde mayo. Cómo poco a poco soy más sociable. El simple hecho de comer acompañado o esperar a un compañero en el camino de regreso a casa. Sé que tú vas a valorar mis avances.

Te hablé incluso de los detalles que se me quedaron en el tintero en mayo. Ser presidente de mesa no es un drama. Las muchas horas dormidas. La facilidad de la rutina.

Todavía necesito tu criterio para saber que el camino es el correcto. Para confirmarlo. Sé que avanzo.

Te hablé de mis miedos puntuales e irracionales a empeorar-de-verdad y acabar ingresado en psiquiatría. Cosa que no tiene ninguna base lógica.

Te enseñé mi botiquín de la suerte en el que hay casi de todo. Desde lorazepam (que es como llevar una multiherramienta o una cámara cuando voy en bici) a una linterna o lágrima artificial. Tomarlo ya no es un drama.

Si en noviembre pensaba en cuando dejar la mirtazapina y que me propusieras seguir con ella fue un pequeño drama, hoy me sorprendió que me propusieras no tomarla algún fin de semana. Por probar. Para adquirir más confianza y ver que puedo dormir por mis propios medios.

Talleres, cena, tomar algo con los compañeros. Pequeños detalles súper importantes y preciosos.

Hoy me siento muy a gusto conmigo mismo. Y el trayecto en exóticas y únicas combinaciones de medios de transporte no me resulta cansado.

Soy como un pequeño automotor diesel de CP que a veces necesita un poco de ayuda para seguir recorriendo las vías.



Mi vida.

Sólo se ser yo pero me gusta mi yo. Me gusto yo. Y es precioso.

Lectura, tripa llena, película de submarinos. Una tarde apacible.

domingo, 23 de junio de 2019

Relación

Cenar con los compañeros del taller. Tan fácil y tan complicado. Ayer me volví a sentir parte del mundo. Que lo soy. Si hace justo un año fue un reto de minutos, ayer fue un reto de horas. Y no me sentí para nada fuera de lugar. Bueno, al principio pensaba que se me haría largo, pero no lo fue.

Sigo relacionándome a pinceladas y me encanta.

Muchos relatos escritos, momentos compartidos con los compañeros. O en el trabajo comiendo y desayunando acompañado.

Y es precioso.

viernes, 21 de junio de 2019

Viernes

Los viernes son básicamente iguales pero también tremendamente distintos. Estoy un poco cansado, pero se que podré dormir muchas horas el fin de semana, incluso siestas deliciosas. Tengo suficiente energía. No me arrastro, avanzo. Estar rodeado de gente no me agota. A veces me saturan un poco con sus infantilidades, pero nada más. A pìnceladas me relaciono con gente. Tomar algo con los compañeros de trabajo. Comer y desayunar acompañado. Salir un poquito a que nos de el aire tras unas horas en la oficina. Los talleres. La gente que antes estaba al otro lado de la pantalla y ahora son parte de mi vida.

Pensando en nuevos relatos, en el fin de los talleres. Pero en Octubre empezaré otros. Tengo ganas de hacer cosas.

Avances pequeños e importantes y preciosos. Si, todavía tengo miedo de los días menos buenos (que siempre he superado) y de no dormir y de la ansiedad.

Buenas tardes y buena suerte.

Y la espalda no molesta y el hombro apenas. Poco a poco, destellos pequeños y preciosos lo van llenando todo. Colores.


domingo, 16 de junio de 2019

Semanas

Casi una semana sin escribir aquí. Porque ya no me es tan necesario. Las semanas pasan de forma suave y fluida. Sin sobresaltos. Sin ganas de llorar ni ansiedad. Y casi sin molestias.

El poder de las cosas pequeñas, como tomar algo con los compañeros de trabajo al salir de la oficina. Casi en una vida anterior hacía algo parecido. Comiendo pizza alguna vez.

Avanzando. Día de descanso, motos y relatos.

lunes, 10 de junio de 2019

Días

Un androide que repasa sus sistemas mecánicos e informáticos en busca de posibles daños. Algo así.

Del cuerpo apenas me molesta un poquito el hombro izquierdo.

El estado de ánimo es bueno. Lo escribo bajito. Sin ganas de llorar. Duermo muchas horas. No me satura estar rodeado de gente, ni los trayectos ni las esperas.

La temperatura es ideal. Hace sol pero no calor. Un autobús. De vuelta a casa. El día no sé me ha hecho largo ni agotador. Todo es más sencillo. Y me encanta.

Mi yo actual me gusta más. Pero mi yo pasado tampoco estaba mal.

Dos relatos en mente. Citas con médicos varios en las próximas semanas, pero ya apenas me alteran.

viernes, 7 de junio de 2019

Jinete de dragón

Arrebujado bajo el edredón nórdico, Bruno escuchó cómo alguien golpeaba suavemente la puerta del balcón.

-No estoy-Susurró.

La puerta se abrió con lentitud.

-Buenos días Míriam-Dijo sin salir de su escondite.

-¿Ahora ves a través de las cosas?

-No. Pero sólo un hada entra por un balcón.

-Chico listo. ¿Has podido dormir algo?

-No.

Sacó la cabeza de debajo del edredón. Míriam se había sentado en el borde de la cama. Vestía una elegante túnica en tonos azules, a juego con su pelo. Podría pasar por una humana, a no ser por las alas delicadas y translúcidas de su espalda.

-Te he traido algo de desayunar. Bizcocho y, además, un regalo.

-Gracias. Pero no tengo apetito.

-Tienes que comer algo.

Míriam tomó su mano derecha entre las suyas.

-Vamos, todo saldrá bien.

-Sigo teniendo vértigo.

-Lo harás bien. Vienes de una familia de expertos jinetes de dragón.

-Y yo soy el único con vértigo.

-Quizás pueda ayudarte.

-No, por favor.

Cerró los ojos. Ignorando sus palabras Míriam le tomó en sus brazos y salió volando a través del balcón. Con suavidad, le depositó en el jardín de la casa-árbol, tres pisos más abajo.

-No ha tenido gracia.

Temblaba cuando abrió los ojos. Míriam estaba seria, quizás, apenada.

-Lo siento. No era mi intención ...

-Lo se. Tengo que vestirme o se me hará tarde. ¿Y si me das el regalo por la tarde?

-Está bien. Pero tienes que comer algo – Míriam le tendió un bizcocho envuelto en papel de estraza.

-Lo intentaré.

Bruno desapareció en el interior de la casa-árbol. Míriam se quedó un instante mirando la puerta. Decidió marcharse con un sutil vuelo, para no poner más nervioso a Bruno.

En un mundo salpicado por pequeñas islas flotantes, los dragones voladores eran esenciales. Bruno procedía de una estirpe de famosos jinetes de dragón. Pero a él, las alturas le aterraban. Incluso vivir en lo alto de una casa-árbol, se le hacía difícil.

Había asistido multitud de veces al inicio del curso de jinetes de dragón. Pero, en aquella ocasión, era diferente. El era uno de los futuros aprendices. No un mero espectador. Bruno hubiera dado un año se su vida por volver a la seguridad y calidez de su cama.

Sintió que aque no era su sitio. Rodeado por otros alumnos, que charlaban entre animados y nerviosos. El patio de suelo de piedra, las murallas y torres que lo rodeaban le impresionaban. Él no era como los demás. Desde niño. Las alturas de aterraban. Los árboles, los precipicios. La sola idea de volar en el vacío a lomos de un dragón volador le producía escalofríos.

Una serie de gritos y carcajadas nerviosas le sacaron de sus pensamientos. Los dragones sobrevolaron el patio, hasta por fin decidirse a aterrizar ordenadamente en un extremo. Cómo si se tratara de un rebaño de ovejas, dos enormes dragones púrpura, guiados por expertos jinetes se encargaban de mantener agrupados a los dragones.

Tan pronto hubieron aterrizado, uno de los alumnos se acercó tímidamente a los dragones. Otro le imitó. Dragones y humanos se observaban. Un instante mágico. Poco a poco, todos los alumnos escogieron un dragón. O quizás, fue al revés. Cada dragón escogió un humano. ¿Todos?

Bruno seguía inmóvil en el otro extremo del patio. Intentó recordar si había visto algo parecido. Sus ojos se inundaron en lágrimas. Pero ...

Una sensación cálida estalló en su mente. Escucho una voz que le llamaba. Cálida y firme. Una voz en su mente.

-Te estaba esperando.

Notó un aliento cálido en su cuello. Giró la cabeza. A su lado flotaba un precioso dragón púrpura. Sintió amor y complicidad infinita.

-Es hora de volar.

Bruno sintió los ojos del resto de alumnos clavados. Mientras ellos se habían limitado a susurar, acaridiar, admirar a los dragones, él se había encaramado al lomo del pequeño dragón púrpura. Desplegó sus alas y, con un pequeño impulso de sus poderosas patas traseras, levantó el vuelo. Desde el suelo, el resto de alumnos y sus dragones les miraba embobados.

Invisible a ojos humanos, Míriam contempló la escena emocionada. Desde el cielo. 

-Sabía que podrías hacerlo.