Compartir tiempo con M. y sus perritos. Y con G. Intentar arreglar o limpiar algo. Comer juntos. Dormir siesta.
Hacía mucho calor, agoté un poco mi batería social, pero estuve a gusto. Hacía muchísimo tiempo que no quedaba con dos personas distintas el mismo día.
La decisión de ser conservadores en cuanto a los planes fue coherente. El sábado pude hacer un poco de ejercicio y, sobre todo, llevar las gafas a reparar. El mega drama del martes quedó olvidado.
No recordaba qué hice el fin de semana anterior. Más tranquilo, de paseos y menos interacciones.
Está semana no tengo consulta con ninguna de las dos terapeutas. Espero que vaya bien. No es tanto el trabajo, como el entorno, la compañía y la organización mejorable.
Como dice M, he de cuidar mucho el discurso para no caer en el catastrofismo.
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