No ha salido perfecto, no. Fue más difícil de lo esperado, pero asumible. Una vez en casa, sacando el cuaderno del taller, la carpeta, el libro y demás de la mochila, pensaba que ir aprobando exámenes ya no era una quimera ni algo imposible, como se me antojaba la primera semana de clase.
Además, si ayer estaba algo inquieto, hoy fue diferente y pude mantener la calma. Una novedad que me agradó. Y sin últimos recursos como benzodiazepinas.
Ahora a seguir estudiando y a seguir haciendo exámenes sin entrar en pánico.
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