Pero se me olvida un pequeño detalle. Que sólo ser capaz de volver a estudiar y que ir a clase no sea desagradable, sino estimulante, ya es un triunfo. Cada clase, cada pequeña tarea subida al aula virtual, cada momento de pánico superado, ya es un triunfo. La ropa de trabajo, los talleres ... Todo. Y sigo durmiendo bien, con la mitad de medicación que en septiembre.
Estoy viendo Wheeler Dealers, que a la vez es agradable y me hace repasar cosas que he visto en clase y hacer oído en inglés.
Creo que me iré a dormir en un ratito y mañana, además de las teleclases, seguiré estudiando.
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