Mientras ataba o desataba la bici cerca del hospital, pensaba en la primera cita con la psiquiatra, casi tres años antes.
Conocerme mejor es muy importante. Tener más herramientas para afrontar cada situación. Poder romper el bucle de pensamientos negativos (que es dificilísimo). Y valorar mis progresos. Que son muchísimos. Seguir avanzando.
De vuelta a casa, sobre la bici, pensaba en flechas sobre el asfalto para indicarme el camino. Dibujadas con espray de colores vivos.
En un día largo y agotador, de nuevo, alivio, calma y orgullo. Estoy muy orgulloso de mí mismo.
Buenas noches y buena suerte.
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