viernes, 4 de septiembre de 2020

The moon is down

Hoy han pasado algunas pequeñas cosas que me han generado ansiedad, todo ello sumado al día de ayer, que fue un poco agotador.

Me cuentan las cosas en el último momento para no disgustarme. Pero no entienden que necesito tiempo para acostumbrarme a los cambios y a las decisiones que toman sin consultarme para no disgustarme de nuevo. Se montan su película, no me consultan y al final solo puedo decir si o no. Decir no implica disgustar y disgustarme.

No me encuentro bien hoy. Hace casi 3 meses que no me encuentro bien y a veces no puedo más.

Me daré la vuelta como un calcetín y volveré estar medio bien y disfrutaré de lo bonito que viene y de la gente que me quiere.

A veces siento que vuelo en un Spitfire (un famoso caza de la Segunda Guerra Mundial) a pocos pies del mar al anochecer y a punto de quedarme sin combustible. Aunque no estoy capacitado de pilotar ningún avión. Ni capacitado ni tengo licencia ni ningún tipo de entrenamiento. Sólo conozco los mandos básicos.

Quizás pueda encontrar una playa en la que aterrizar.

¡Oh! Un motor para aviones de Chrysler.

Y, una vez en tierra, poder descansar, comer, beber (agua), dormir y, a la mañana siguiente, tras revisar y repostar mi avión, volver a despegar.

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