miércoles, 27 de mayo de 2020

Destellos

Lo que empezó en Marzo, o quizás en febrero, esta pandemia horrible que se llevó por delante a decenas de miles de personas, que nos sumió en una crisis económica y sanitaria sin precedentes, ha tenido momentos muy amargos, pero también algunos muy dulces. Destellos.

Reconozco que he sido afortunado. Nadie de mi familia se ha contagiado, puedo teletrabajar y el ERTE ha sido un mal menor. Tengo recursos para afrontar algún posible retraso en los pagos o una temporada de paro. Y, sobre todo, apenas he tenido ansiedad. De mediados de marzo al precioso dos de mayo sin salir de casa salvo para ir a la compra, con mucha ansiedad e insomnio, habría sido horrible. He conseguido mantener la calma, dormir bien y creo que hasta transmitir cierta serenidad.

El primero "destello" fue salir a la calle a andar. El segundo, poder comer con parte de mi familia y saludar (a dos metros) al resto. Después de muchos días de comunicación indirecta, vernos, comer juntos, fue muy agradable. Hasta conducir lo fue.

Se que esto no ha pasado, temo un rebrote, soy prudente, busco lugares sin gente.

No sé que pasará en verano, yo todavía no pienso en vacaciones y vivo día a día.

La verdad es que estoy orgulloso de mi, por mantener la calma, por hacer cosas revolucionarias para mí como cocinar cosas sencillas o cortarme el pelo.

Y ha son casi 8 meses sin mirtazapina y más de un año sin medicación de emergencias (lorazepam y zolpidem) y me siento bien y es maravilloso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario