Los días pasan de forma fluida y sencilla. No son agotadores. A veces me desespera un poco la diarrea verbal ajena o los largos trayectos que a veces se alargan. Hace menos calor (la chaqueta es bastante necesaria por las mañanas). Pasar un tiempo en un lugar en el mundo, me sienta bien.
Leer libros y revistas, ver series, películas.
El pequeño ángel naranja de cuatro patas está a dieta. Probando con el pienso que me recomendó el veterinario. Creo que le sienta bien, le sacia.
Mañana, festivo, que lo agradezco sobre todo para dormir. Madrugo bastante.
Y todavía quedan semanas de vacaciones por delante, sitios preciosos por ver y ganas de hacer cosas.
Casi he perdido la cuenta de los fines de semana pasados sin Mirtazapina y es estupendo.
Sigo pensando en una personita y mandándole mucha energía. La incertidumbre me puede. Imagino cómo lo deben estar pasando. Siento no poder hacer nada más. No soy un ángel (ni creo que existan) y no puedo curar a la gente. Sería un poder demasiado grande para un simple mortal.
El mundo del reves. The upside down. Quizás está en nuestras mentes: un mundo invisible lleno de monstruos. Nuestros propios monstruos.
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