viernes, 2 de agosto de 2019

Dedos cruzados

No puedo hacer nada, salvo mantener la calma, escuchar, mandar ánimos y energía. Es un pequeñísimo consuelo tener a alguien como yo que escucha e intenta animar al otro lado de la pantalla.

Dedos cruzados.

Hoy he recordado una semana fea de Septiembre, de un Septiembre no tan lejano pero que ahora parece a años luz del presente. No me encontraba anímicamente bien, después de más de un mes durmiendo de forma bastante regulera. Ilusionado por el nuevo trabajo y las nuevas tareas pero también saturado, agobiado, agotado, por trabajar en una sala tan grande con tanta gente (y tantos ruidos). Ilusionado por un comienzo de relación, aunque quizás sabía que no iba a ir a ningún sitio. Aunque no soy vidente y no puedo predecir el futuro, ni creo que nadie pueda predecirlo.

(Ayer empecé a ver Terminator Génesis y me encantó. La mezcla de viajes en el tiempo, inteligencia artificial ... Preciosa. Terminator es una película muy yo.)

Alguien  me dijo aquello que yo había sentido muchas veces, pero nunca había sido capaz de expresar. (Ahora si, empezando por la psiquiatra que me trata, y por algunas personitas, sobre todo al otro lado de la pantalla).

Fue una noche larga y dolorosa.

Ahora todo es distinto. Una noche realmente fea no la tengo quizás desde febrero. O desde noviembre. Y si tuviera que recurrir al Lorazepam algún día o noche puntual, no me supondría un drama.

A persar de que el vínculo que hubo entre nosotros se rompió hace años, si es que llegó a crearse. todavía te tengo cariño y también pido por ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario