Fluir. La rutina, agradable. La nueva-vieja rutina, los trayectos, el espacio. No incómoda, ni mucho menos dolorosa. En calma. Que los días pasen poco a poco. Y casi sin molestias en la espalda. Es precioso. Avanzar, poco a poco. Pendiente de nuevas actividades, pequeñas, a destellos.
Duermo perfectamente y sólo tengo un poco de sueño por las mañanas.
Sentir que no pasa nada pero si que pasa. No se si me explico. Que vivir ya no duele. Al contrario. Conversaciones agradables, aunque sean a través del móvil. Más calma y menos rabia.
Escucho un documental sobre sondas espaciales mientras trabajo y me acuerdo de Venus. Pero es un recuerdo suave que no duele.
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