Pasan los días. En calma. Con la rutina habitual de trabajo entre semana y descanso los fines de semana. Mucho calor, nada más. Los momentos surrealistas, que apenas me afectaron, parece quedan un poco atrás. Ha sido en parte como volver a empezar. Lo primero que hice fue incluir música y poner una bici violeta de fondo de pantalla. El rosa me transmite alegría.
Recuerdo mucho el día despues de (despues de ir al psiquiatra, básicamente). Me sentía bien, calmado, razonablemente feliz y con ganas de seguir adelante. Y encontré un mensaje en una pared: No te rindas, eres increíble, no lo olvides. Y me hizo sonreír.
También me hacen sonreír la comunicación, aunque sea electrónica e indirecta. Nuevas actividades, probar un tartar por primera vez. Sentirme a gusto al lado de mi familia.
En realidad no ha pasado nada destacable en estos días, y esa una buena noticia. Me encuentro bien, sin apenas ansiedad, ni tristeza, con calma y sin pensamientos feos. Y es PRECIOSO. Mucho.

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