domingo, 3 de septiembre de 2017

Némesis. N+6 Mermelada y grasa (parte 1)

A través de los ventanales de la piscina, la primavera se adivinaba. Árboles brotando. Almendros en flor. Precioso. De vez en cuando no podía evitar detener su nado un instante y contemplar los preciosos almendros en flor. A veces se le olvidaba que era un humano común y corriente. Quizás no el más común de los humanos pero aun así necesitaba desconectar. Nadando un rato en la piscina. Un poco de ejercicio, y de descanso. Cansarse para desconectar. Quizás un contrasentido. Pero funcionaba. Cuando dejó el gimnasio se sentía mejor. La calma creciendo en su interior. Apostaba que dormiría bien.

Fuera anochecía. Aparcado en la calle le esperaba un pequeño Suzuki Jimny techo de fibra, de un curioso color naranja cobrizo. Su aspecto era bastante de serie. Quizás un ojo experto advetiría las ruedas de campo y que estaba levemente elevado. En realidad, a parte de los neumáticos, alguna protección extra y los muelles y amortiguadores, todo era de serie. Y estaba impecablemente limpio.

Barro.

Después de dormir toda la noche lo ocurrido el día anterior se le antojaba lejano y desdibujado. Como un sueño. Como un mal sueño. Pero en el garaje del chalet adosado, el pequeño Suzuki cubierto de barro afirmaba que todo era real. Ya era mediodía. Había dormido muchas horas, más de diez, doce, quizás. Marina todavía dormía. No tenía hambre ni se sentía cansado, así que decidió limpiar el coche. Lo sacó a la puerta del garaje. La temperatura era agradable, primaveral. Encontró una máquina de agua a presión para lavar que le resultó muy útil para limpiar el coche. Después decidió que era el momento ideal para cambiarle el aceite y el filtro. Una especie de agradecimiento a aquella pequeña máquina.

Cuando estaba acabando la tarea, Marina emergió de la casa. Su rostro todavía reflejaba cansancio, pero sonreía.

-¡Vaya! No parece el mismo coche. No tiene nada de barro. ¿Te aperece comer algo?-

-Mmmmmm. Pan con mermemelada.-

-¿Sólo eso?-

-Para empezar, si. Esto me recuerda a cuando era pequeño y estaba limpiando o arreglando mi bici. Muchas veces al terminar comía pan con mermelada.-

Marina trajo algunas rebanadas de pan, un bote de mermelada, platos, cuchillos, agua y vasos. Se sentaron en el jardín, en torno a una pequeña mesa de plástico de color blanco. El Suzuki brillaba bajo el sol de la primavera y parecía agradecido.

-¿Has podido dormir?-

-Si. Mucho. Diez horas, quizá doce.-

-Hablaste en sueños. Como casi siempre.-

-¿Qué es lo que dije?-

-No lo recuerdo. Sólo se que desperté y te oí hablar. Fui a la habitación donde dormías y estabas dormido.-

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