Mientras me duchaba imaginaba a una preciosa joven llorando mientras tocaba el piano. Una imagen tan bonita como triste: sus dedos acariciando las teclas del piano mientras recuerda a alguien que no volverá y llora.
Entonces me di cuenta que no tenía sentido pensar cosas tristes (aunque sugerentes) ya que no me sentía triste. Probé a cambiar la imagen imaginada: dos preciosas jóvenes tocando el piano a cuatro manos, intercambiado miradas de cariño. complicidad y amor. Una imagen que también emociona pero a la vez transmite alegría.

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