Antes era al revés. El dulce, quizás el agridulce, se degradaba, a veces poco a poco a amargo y ácido regusto en el paladar. Ahora he aprendido que si, puedo equivocarme, de hecho me sigo equivocando, pero que la comunicación, la capacidad de aprendizaje, la capacidad de pedir perdón, de admitir los errores, y el amor y el cariño sin condiciones lo puede arreglar casi todo ...
El día empieza con el sabor dulce de las tartaletas de fresa :)

No hay comentarios:
Publicar un comentario