Comer y dormir. Poco más. Estar con la gente que quiero y descansar. Pero a la vez siento que vuelvo a mi burbuja y eso no me gusta.
Su voz me calma. Una vida ordinaria para una mujer extraordinaria. Sólo quiero vivir en paz, estar a gusto conmigo mismo, ser querido y querer.
Echo de menos tus brazos.
Los pequeños gestos son importantes. Ahora llevo una bolsita de fruta en la mochila, regalo de una gran mujer. Cuando empecé a hablar con ella, ambos estábamos convalecientes. Heridas del cuerpo y de la mente. Pido por ti y te mando energía.
Tengo cosas que hacer. Si.
Y me quiero y me quieren.
Aprendiendo a ver la vida en colores brillantes. ¡Me emociono!
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